AMLO llega a su tercer año de Gobierno con retos en economía, seguridad y corrupción

Ciudad de México, 1 de diciembre (SinEmbargo).– Andrés Manuel López Obrador cumple tres años en la Presidencia de México con uno de los mejores niveles de aprobación, pero con retos sustanciales en crecimiento económico —en gran medida por la pandemia—, inseguridad y combate a la corrupción, una de las principales banderas que lo llevaron a Palacio Nacional.



Economistas consultados por SinEmbargo señalaron que además de la situación derivada de la contingencia sanitaria, el que no se alcance la meta trazada al inicio de su Gobierno también se debe a factores internos pues la recesión empezó desde 2019.

De igual forma se le cuestiona al Presidente la falta de apoyos a pequeños y medianos empresarios durante los inicios de esta crisis por la COVID-19, aunque se le reconoce que no se haya adquirido más deuda. Lo cierto es que la economía de la Cuarta Transformación es considerada por los analistas como “ortodoxa”, con un manejo adecuado de la deuda y tipo de cambio.

En cuanto a la situación de inseguridad, López Obrador ha atribuido esta problemática a las tendencias que arrastra el país desde gobiernos pasados, aunque ha reconocido que “aminorar la violencia y conseguir la tranquilidad en el país es un gran desafío, un enorme reto que estamos empeñados en superar”.


Las cifras muestran el tamaño de este reto: al menos 100 mil 242 personas han sido asesinadas en el país, de ellas al menos 70 mil 559 fueron atacadas con arma de fuego. A eso se suma la descomposición que se ha agudizado en algunas entidades como Guanajuato, Michoacán, Zacatecas y Tamaulipas a causa de la disputa que mantienen las organizaciones criminales.


A estos dos pendientes se suma el de la corrupción, la principal cruzada del Presidente López Obrador. Uno de los aspectos que se le ha criticado es que a tres años no ha consolidado las herramientas y organismos para su combate efectivo, a la par que arrastra el descrédito de la Fiscalía General de la República (FGR) —un organismo autónomo— frente a los grandes casos de corrupción cometidos en gobiernos pasados.


Pese a ello, López Obrador llega de cara a su tercer año con niveles de aprobación mayores a los de sus antecesores. Las cifras más recientes del poll of polls que elabora Oraculus muestran que el actual Presidente promedia un 62 por ciento de popularidad, un nivel mayor al de Enrique Peña Nieto (34 por ciento), Felipe Calderón Hinojosa (61 por ciento), Vicente Fox Quesada (56 por ciento) y Ernesto Zedillo Ponce de León (58 por ciento).


El ponderado de encuestas muestra que a lo largo de su segundo año en el poder, el mandatario ha mantenido, en promedio, una aprobación mayor al 60 por ciento. En este periodo su mayor nivel lo reportó justo a los 24 meses de su gestión, cuando tuvo un 65 por ciento de respaldo.


En cuanto a la situación de inseguridad, López Obrador ha atribuido esta problemática a las tendencias que arrastra el país desde gobiernos pasados, aunque ha reconocido que “aminorar la violencia y conseguir la tranquilidad en el país es un gran desafío, un enorme reto que estamos empeñados en superar”.


Las cifras muestran el tamaño de este reto: al menos 100 mil 242 personas han sido asesinadas en el país, de ellas al menos 70 mil 559 fueron atacadas con arma de fuego. A eso se suma la descomposición que se ha agudizado en algunas entidades como Guanajuato, Michoacán, Zacatecas y Tamaulipas a causa de la disputa que mantienen las organizaciones criminales.


A estos dos pendientes se suma el de la corrupción, la principal cruzada del Presidente López Obrador. Uno de los aspectos que se le ha criticado es que a tres años no ha consolidado las herramientas y organismos para su combate efectivo, a la par que arrastra el descrédito de la Fiscalía General de la República (FGR) —un organismo autónomo— frente a los grandes casos de corrupción cometidos en gobiernos pasados.


Pese a ello, López Obrador llega de cara a su tercer año con niveles de aprobación mayores a los de sus antecesores. Las cifras más recientes del poll of polls que elabora Oraculus muestran que el actual Presidente promedia un 62 por ciento de popularidad, un nivel mayor al de Enrique Peña Nieto (34 por ciento), Felipe Calderón Hinojosa (61 por ciento), Vicente Fox Quesada (56 por ciento) y Ernesto Zedillo Ponce de León (58 por ciento).


El ponderado de encuestas muestra que a lo largo de su segundo año en el poder, el mandatario ha mantenido, en promedio, una aprobación mayor al 60 por ciento. En este periodo su mayor nivel lo reportó justo a los 24 meses de su gestión, cuando tuvo un 65 por ciento de respaldo.


En 2020 llegó la crisis sanitaria acompañada de la económica. López Obrador moderó el discurso y comenzó a hablar de que era más importante medir el bienestar y “la felicidad del pueblo” que el PIB. Ahora ha reconocido que a finales de su gestión México seguirá en la inercia del 2 por ciento anual en promedio, de la mano de las obras insignia y el T-MEC.


Dado que la pandemia orilló a parar diversas actividades económicas y con ello al consumo interno —causando quiebres, desempleo y aumento de pobreza—, el Producto Interno Bruto (PIB) del país cayó un 8.5 por ciento en el primer año de pandemia, un decrecimiento no visto desde la Gran Depresión en la década de los 30.


La estrategia gubernamental para evitar un desastre económico no fue suficiente, sobre todo por la falta de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, que dan siete de cada diez empleos formales, aseguró la economista de la UNAM, Rosalina Báez Martínez.

6 visualizaciones0 comentarios