Así fue la inédita toma del Congreso de Puebla por grupos feministas

Este lunes se cumplen siete días de la toma pacífica del Congreso del estado de Puebla. Un grupo de jóvenes feministas ocupa desde el 24 de noviembre el salón de Protocolos y otro acampa afuera, a media calle de la catedral poblana.



Sus demandas incluyen cosas tan concretas como la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) y tan complicadas como erradicar la violencia de género en las escuelas.

¿Cuántas son exactamente? No lo dicen. Quizás una decena dentro y otra afuera. La mayoría es de la colectiva Cuatlicue Siempre Viva y Coordinadora Feminista Puebla, pero se han sumado otras y cuentan con el respaldo de más de cien organizaciones y 600 activistas de todo el país.

Esta es la primera vez que alguien toma el Congreso local. Sin saberlo, estas mujeres pasarán por ello a la historia: feministas de entre 20 y 26 años.


El plan comenzó a tejerse hace varios meses, pero vino la pandemia. Fue la coyuntura por la aprobación del matrimonio igualitario, las iniciativas presentadas para despenalizar el aborto y que se acercaba el 25 de noviembre —Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer— lo que reactivó la idea.


Seis días antes de la toma, con pretexto de dejar unos oficios, entraron al Congreso, midieron el terreno, conocieron la disposición de las oficinas y las medidas de seguridad.