Bolsonaro saboteó el quédate en casa, y hoy Brasil lo paga con 2,400 muertes diarias esta semana

Río de Janeiro, Brasil, 27 de marzo (AP).— Brasil representa actualmente la cuarta parte de las muertes de COVID-19 de todo el mundo, mucho más que cualquier otro país, y los expertos en salud advierten que el país está en el borde de una calamidad aún mayor.



En el borde del abismo, no solo los expertos sino muchos alcaldes y gobernadores reconocen que las cuarentenas ya no son evitables. Las restricciones a la actividad el año pasado fueron renuentes y el Presidente Jair Bolsonaro las saboteó constantemente para evitar el colapso económico. Al día de hoy, no se convence de la necesidad de una cuarentena general, lo que obliga a los gobiernos locales a aplicar una mezcolanza de medidas para evitar que la mortandad siga aumentando.


Podría ser demasiado tarde, desde que una variante más contagiosa arrasa Brasil. El 25 de marzo la cifra diaria de casos nuevos superó por primera vez los 100.000, y muchos más no se contaron. Miguel Nicolelis, profesor de neurobiología en la Universidad Duke en Carolina del Norte que asesoró a varios gobernadores y alcaldes brasileños sobre el control de la pandemia, calcula que la cifra de muertes llegará al medio millón en julio y superará la de Estados Unidos para fin de año.

“Hemos superado niveles jamás imaginados para un país con un sistema de salud pública, una historia de campañas de inmunización eficientes y trabajadores de salud que no tienen nada que envidiar a los mejores del mundo”, dijo Nicolelis. “La siguiente etapa es la del derrumbe del sistema de salud”.