CARTA A AMLO… SOBRE EL 90% Y VIOLENCIA DE GÉNERO


Señor Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Lamento no estar de acuerdo con usted cuando asevera que el 90% de las llamadas que se registran por violencia contra las mujeres son falsas.

Usted no conoce al macho mexicano en donde un día sí y otro también las mujeres son maltratadas por su pareja, unas veces verbalmente, otras psicológicamente, unas más económicamente y, lo peor, físicamente.




En todo caso, ofrezca usted la fuente en la cual sustenta su afirmación, carente de perspectiva de género, o francamente machista y misógina.

Antes de continuar debo decirle lo siguiente: he votado por usted en las tres veces que se ha postulado como candidato a la presidencia de la república; del mismo modo lo hice con Cuauhtémoc Cárdenas; me considero una persona de la izquierda; entonces, no vaya a decirme que la diferencia de mi perspectiva con respecto de la suya es por razones ideológicas; es porque usted miente o está mal informado.



Usted debe probar que el 90% de las llamadas que se registran por violencia contra las mujeres son falsas, porque es su aseveración; en nuestro país, en realidad, la inmensa mayoría de las mujeres prefieren callar las agresiones en su contra, por lo que las llamadas por violencia contra ellas sin duda no reflejan el auténtico panorama de vejaciones machistas. Es mucho más de lo que las llamadas reflejan. Pero a usted le toca acreditar su dicho con evidencias.

Debo decirle también, señor presidente, que en el tema de los feminicidios su gobierno no ha ido al fondo del asunto, no ha buscado las causas profundas y, por lo tanto, en su sexenio no va a disminuir su incidencia: se va a mantener como en cualquier otra administración PRIANISTA, precisamente por no ir a atacar la génesis del problema.



Y justamente la génesis del feminicidio lo constituye la violencia familiar y la impunidad con la que en el país se protege a los “jefes de familia” violentos: en el Código Penal Federal este delito no se persigue de oficio, no es grave ni tiene la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa. Por ello, cualquier esposo puede golpear a su esposa tanto como quiera y no pasará un solo minuto en el reclusorio. Así de difícil está la situación para las mujeres de nuestro país.

De hecho quiero proponerle, señor Presidente, que gire usted instrucciones para que en su equipo se elabore un proyecto de reforma constitucional, específicamente al segundo párrafo del artículo 19, para que se incluya al delito de Violencia Familiar Física (distinguiéndola de la violencia verbal, psicológica, económica o patrimonial) como un delito para el cual el juez pueda ordenar prisión preventiva oficiosa.



Actualmente el segundo párrafo del 19 constitucional establece:

“El juez ordenará la prisión preventiva oficiosamente, en los casos de abuso o violencia sexual contra menores, delincuencia organizada, homicidio doloso, feminicidio, violación, secuestro, trata de personas, robo de casa habitación, uso de programas sociales con fines electorales, corrupción tratándose de los delitos de enriquecimiento ilícito y ejercicio abusivo de funciones, robo al transporte de carga en cualquiera de sus modalidades, delitos en materia de hidrocarburos, petrolíferos o petroquímicos, delitos en materia de desaparición forzada de personas y desaparición cometida por particulares, delitos cometidos con medios violentos como armas y explosivos, delitos en materia de armas de fuego y explosivos de uso exclusivo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, así como los delitos graves que determine la ley en contra de la seguridad de la nación, el libre desarrollo de la personalidad, y de la salud”.

Una posible y deseable reforma podría dejarlo en los siguientes términos:

“El juez ordenará la prisión preventiva oficiosamente, en los casos de abuso o violencia sexual contra menores, delincuencia organizada, homicidio doloso, feminicidio, violación, violencia familiar física, secuestro, trata de personas, robo de casa habitación, uso de programas sociales con fines electorales, corrupción tratándose de los delitos de enriquecimiento ilícito y ejercicio abusivo de funciones, robo al transporte de carga en cualquiera de sus modalidades, delitos en materia de hidrocarburos, petrolíferos o petroquímicos, delitos en materia de desaparición forzada de personas y desaparición cometida por particulares, delitos cometidos con medios violentos como armas y explosivos, delitos en materia de armas de fuego y explosivos de uso exclusivo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, así como los delitos graves que determine la ley en contra de la seguridad de la nación, el libre desarrollo de la personalidad, y de la salud”.

Por consiguiente, en el Código Penal Federal, pero sobre todo en los códigos sustantivos de las entidades federativas, se debería implementar las adecuaciones necesarias para hacer una distinción entre violencia familiar verbal, violencia familiar psicológica, violencia familiar económica o patrimonial, y VIOLENCIA FAMILIAR FÍSICA; los primeros delitos de violencia familiar podrían quedar con las actuales penalidades, no perseguirse de oficio ni tener la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa, pero la violencia familiar física sí perseguirse de oficio, aumentar la penalidad y agregarle la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa.

Estos cambios serían de gran impacto y trascendencia en las condiciones de vida de las mujeres, las niñas, los niños y personas de la tercera edad del país, porque arribarían a un ambiente libre de violencia, al menos en el hogar, porque es en éste en donde mayormente se cometen los delitos de violencia de género y los feminicidios.



Señor presidente: por lo general un feminicidio no es más que un delito de violencia familiar física elevado a su máxima expresión.

Si se pone un alto al macho golpeador desde la primera agresión física, con algunos años de prisión, difícilmente volverá a hacerlo en una segunda ocasión, y es posible que ni siquiera lo intente la primera vez.

Si nuestro país lograra arribar a este nuevo estadio social, las niñas y los niños jamás presenciarían actos de violencia en su hogar, ni los sufrirían, y entonces tendríamos en México menos índices de violencia. Porque es en el hogar en donde se educa la violencia, es en el hogar en donde se enseña la violencia, es en el hogar en donde se generan y construyen los delincuentes. Los delincuentes no nacen, se hacen en casa.

No soy del PRI, no soy del PAN, no soy de la derecha, no comulgo con los neoliberales, sino todo lo contrario, pero este tema de Violencia de Género es el que trabajo todos los días, ya que me desarrollé en un hogar libre de violencia, pero un ambiente familiar como el que me dieron mis padres son muy pocos en nuestro país y es hacia donde debemos transitar, y en su administración se pueden sentar las bases para que dentro de una generación, no en los próximos cuatro años, por fin vivamos más felices, tengamos el menor índice de violencia, sobre todo si se combate la desigualdad social y se haga realidad el “por el bien de todos, primero los pobres”.

Disraelí E. Ángel Cifuentes

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