Cruzaron a EEUU por Tamaulipas, en unas horas los expulsaron por Ciudad Juárez

En una fila al pie del puente internacional Paso del Norte, decenas de migrantes esperan su traslado a un albergue en una oficina del Instituto Nacional de Migración, ubicada a un costado del carril peatonal que une a esta ciudad con El Paso, Texas.


Fotografías: REY R. JAUREGUI

La mayoría son padres y madres que tienen a sus hijos en brazos, mientras sostienen la mirada perdida con sus ojos cristalinos por lágrimas contenidas. El llanto de los niños es ahogado por el ruido de automóviles acelerando y el ajetreo de los peatones que atraviesan por el cruce internacional.


Este viernes a temprana hora entraron a Estados Unidos (EEUU) por la frontera de Reynosa, Tamaulipas, y se entregaron a autoridades estadounidenses para pedir asilo; sin embargo, para las tres de la tarde, ya habían sido expulsados a territorio mexicano a más de mil kilómetros de distancia de donde cruzaron.

“Cuando menos pensamos ya estábamos de vuelta en México”, dice Rosa, una migrante de Guatemala, que arribó a esta frontera luego de cruzar México con su hija de tres años para pasar por Tamaulipas.


Narra que al ingresar a Estados Unidos y entregarse a los agentes de la Patrulla Fronteriza, en las oficinas de migración en McAllen, Texas, les tomaron fotografías y sus huellas dactilares. Después los subieron a un autobús y finalmente a un avión sin darles más información.