El cuerpo de Jade es hallado en Indeporte de Chiapas. Se suicidó, dicen. La mamá afirma: la mataron

Chiapas, 30 de septiembre (Chiapas Paralelo).– Jade Guadalupe Yuing Gómez, de 13 años, era una adolescente que residía en Copoya, Chiapas, a lado de su familia. De acuerdo con lo que cuenta su madre, era una niña muy alegre, que desde muy pequeña había manifestado el gusto por distintas actividades artísticas, culturales y deportivas, pero el 14 de enero de 2020 su cuerpo fue encontrado sin vida en las instalaciones del Instituto del Deporte de Chiapas (Indeporte) por sus compañeros.



A la 1:50 de la tarde de ese día, Adriana Gómez, su madre, recibió una llamada de uno de los compañeros de Jade, en ella le decían que su hija se había suicidado en los baños de la villa deportiva, algo que ella no podía creer, puesto que ninguna de las autoridades del Indeporte se había comunicado de manera formal con ella.


Gómez contó que en ese momento esperaba a su hija menor, quien se encontraba en la escuela, y al saber la noticia se comunicó de inmediato con su esposo, esperando que éste pudiera acudir a dicha institución para aclarar qué era lo que estaba pasando con Jade.


Al llegar Ángel Yuing, padre de la adolescente, fue recibido de una forma arrogante y hasta agresiva por el personal que ahí labora impartiendo clases deportivas, incluso quisieron golpearlo para no permitir que entrara a ver qué era lo que había pasado con su hija, cuenta la madre. Ella sabía que este comportamiento no era normal porque al intentar comunicarse con ellos jamás fue atendida para hablar acerca de lo ocurrido.


La única llamada que le fue contestada fue la de Luis Olmos, entrenador de su hija, quien sólo le dijo “no sé”, para después colgarle y dejarla con la angustia de no tener la certeza que, si Jade estaba bien o no, si estaba enferma, herida o si necesitaba algo, por lo que, es ese momento cuando decidió buscar respuestas a todas esas incógnitas en torno al supuesto suicidio de su hija mayor.


“Ahí ya comencé a sentir un presentimiento (…), por lo que me dirigí al Indeporte. Cuando yo estaba cerca le marqué a otro compañero de mi hija para preguntarle qué había pasado y él comenzó a llorar, pero para ser sincera, su forma de llorar era fingida y me dijo que Jade ya venía planeando su muerte”, añadió Adriana.


Este falso llanto fue otra de los comportamientos que la hizo sospechar que no era normal la manera en que le estaban comunicando la supuesta muerte de su hija, algo que confirmó al llegar al lugar de los hechos, puesto que nadie se acercó a ella para contarle lo que había pasado. Se dirigió al baño, en donde le habían comentado que fue encontrado el cuerpo de su hija, pero en esos momentos le notificaron que había sido trasladada a otra área, en donde yacía su cuerpo inerte.


JADE NO PUDO HABERLO HECHO


Jade era muy alegre, cuenta su madre. En su casa el espacio es muy amplio, con un jardín arbolado, por lo que, asegura, si ella se hubiese querido quitar la vida lo habría hecho incluso ahí, no enfrente de otras personas, por lo que Adriana mantiene su versión de que la muerte de su hija no fue por decisión propia.


Además, cuenta que ella y su hija siempre mantenían una muy buena comunicación, ya que la menor solía contarle todo a su mamá. Incluso comenta que, en una ocasión, Jade se le acercó para decirle que uno de sus compañeros, hijo de uno de los entrenadores del lugar, le había ofrecido mariguana, por lo que de inmediato se lo reportó al entrenador, quien, si prestarle mayor atención, le contestó “Sí, a eso se dedica”, sin darle importancia a la queja puesta como madre de familia.


“Ella todo me contaba. Una vez me marcó a las 3 de la tarde para decirme que después de un entrenamiento una compañera le había pegado en la cabeza. Además, si mi hija hubiera tenido tantos problemas, ¿por qué no agarró la mariguana? Ella no era así, hasta lo más mínimo nos lo contaba”, manifestó la madre.


Jade tenía un gran futuro como deportista. A pesar de que el Indeporte le había negado el apoyo para asistir a diversos torneos alegando una falta de presupuesto, tanto Adriana como Ángel buscaban la manera de hacerse de recursos para apoyarla a seguir adelante practicando judo, sin importan las deudas que tuvieran que saldar con tal de que ella siguiera su camino en el mundo del deporte.


Con sus compañeros y compañeras del Indeporte, Jade sostenía una buena relación, señala la madre, por lo que era habitual que en algunas ocasiones llegaran a su casa, a quienes invitaba a comer o ver películas, lo que para sus padres era muy normal para una adolescente de su edad, lo que llamó su atención porque, a su muerte, ninguno de ellos les proporcionó su apoyo, mucho menos, declarando lo que había pasado con Jade.


Una de las hipótesis de Adriana es que su hija pudo haber sufrido acoso en las instalaciones, porque en diciembre, con lágrimas en los ojos, Jade le dijo que ya no quería seguir llegando, sin embargo, no le dijo el motivo a pesar de la insistencia por saber lo que estaba pasando con su hija.


“Siempre la ponían a competir con la misma niña. Después de los entrenamientos llegaba golpeada, una vez fui a hablar con el entrenador, pero me dijo que lo iba a arreglar. Ese día mi hija me dijo que su maestro era un doble cara, porque con los papás era muy amable, pero a en los entrenamientos les maltrataba”, añadió.


De acuerdo con lo que señaló, en ocasiones Luis Olmos solía “asfixiar” con las cintas de judo a las y los adolescentes que entrenaba como castigo por no hacerlo bien. Además, para que corrieran más rápido, les aventaba piedras para que lo hicieran mejor.


En el Indeporte las y los atletas cuentan con profesionales de la salud quienes, además de estar al tanto en la cuestión física, les brindar asesoría psicológica y emocional con la finalidad de que sean deportistas comprometidos con cada una de las disciplinas que práctican, por lo que a Adriana se le hizo raro que la psicóloga de la institución jamás notará algún comportamiento raro en su hija para cometer el “suicidio” del que hablan las autoridades.


Además, señaló que el cuerpo de Jade fue entregado muy rápido, con un expediente que señalaba la existencia de 145 fotos como evidencia, sin embargo, solo fueron añadidas dos en los que se muestra su cuerpo. En dichas fotos se ve que la sudadera que llevaba puesta Jade ese día había sido acomodada, puesto que el padre de la menor vio que la tenía arremangada cuando encontraron su cuerpo.


Otro de los indicios es la existencia de una supuesta carta, cuya existencia está en duda pues nunca se la mostraron ni en fotos, encontrada después de la muerte de Jade y a una distancia de 30 metros de donde se encontró el cuerpo, en la que se menciona que Jade había escrito los motivos por las que se había quitado la vida. Sin embargo, el empleado declaró haber escuchado antes de la existencia de esta.


Las sospechas incrementan puesto que, pese a la buena relación que mantenían tanto con entrenadores como con las y los deportistas, tras la muerte de Jade todos les dieron la espalda y se negaron a declarar lo que había ocurrido ese 14 de enero en los últimos momentos de vida de la atleta.


Ante la nula respuesta de la Fiscalía para continuar con las averiguaciones, la familia ha pensado hasta en vender su casa, debido a que el abogado que comenzó tomando el caso, aseguran, fue sobornado por las autoridades y obligado a dejar el caso. Además, han tenido que tomar terapias puesto que su hija menor aún no supera el trauma de haber perdido a su hermana, por lo que manifiesta tener miedo de salir a la calle.


El personal del Indeporte fue el que, en todo momento, realizó las actividades propias de los peritos, cercando el lugar e incluso limpiado la escena del crimen, sin permitir la intervención de los servicios forenses para esclarecer cómo había ocurrido la muerte de la menor.

WhatsAppFsur.jpg
SpotifyEnfoqueF.jpg
EnfoqueFCaratula.png
13131411_262657974083580_425907592476731

©2020 por El Fronterizo del Sur