El machismo y la impunidad causan centenares de feminicidios en Chiapas

Disraeli E. Angel Cifuentes





Si la violan, ella es la culpable.

Si el marido la golpea, igualmente.

Si la asesinan, ella es mucho más culpable, todavía.

El macho siempre tiene una excusa y nunca la encuentra en otro lado, sino en ella.

Por no callar

Por ser bella

Por sensual

Por no agachar la cabeza

Por su vestido corto y ajustado.

Para sobrevivir, entonces, una mujer no debe ser hermosa, ni tener un bello cuerpo, mucho menos un escote.

Debe cerrar los labios, soportar maltratos en silencio, no levantar la mano al novio o al marido, pues hacerlo es provocar al hombre, nunca oponerse porque es débil y, si no lo es, su obligación era serlo.

Trabajar, inclusive, es un delito.

Salir de noche una contravención.

Calladita se ve más bonita.

Vestida así parece una "puta".

Cuanto más prima, más se le arrima.

El “no” de una mujer significa: “ruégame un poco más”

A mi mujer por su cumpleaños le compré un collar. ¿Y tú a la tuya? Yo nada, yo aún la dejo suelta.

Seguro que obtuvo ese puesto de trabajo porque se acostó con alguien

Si una mujer es lesbiana… será porque no ha probado un buen hombre.


Quizá sea tiempo de enderezar el barco, Chiapas amanece todos los días con menos mujeres, las estamos exterminando.

Una medida urgente es desterrar la impunidad para siempre ante cada acto violento sobre ella: en la escuela, en la casa, en la calle, en el trabajo, en todos lados.

Pero en Chiapas la impunidad se vende, la compra el delincuente, y hace millonarios a los jueces y agentes del ministerio público, como también a Juan Óscar Trinidad Palacios y a Jorge Luis Llaven Abarca.




Fsur



¿QUIERES RECIBIR LAS NOTICIAS EN TU CELULAR?


SUSCRÍBETE


https://t.me/Fronterizo

0 vistas

©2020 por El Fronterizo del Sur