Entre el temor y la necesidad, Campeche regresa a clases presenciales

CAMPECHE.- El anuncio se dio desde finales de enero: Campeche sería el primer estado en el que se regresaría a las aulas. Dos meses después 137 escuelas, las más alejadas del estado, están listas para retomar las clases presenciales. El tema es polémico entre estudiantes, madres y maestros; mientras unos no aguantan el tedio del gran encierro, otros no acaban de imaginar las implicaciones del regreso.



Una semana antes del anunciado regreso, que se llevará a cabo en tres etapas, pocos parecían saberlo, y el rumor del regreso a clases cundía entre la comunidad estudiantil. La primera etapa se realizará en las comunidades ya mencionadas (con menos de 2 mil habitantes) en las que los maestros han hecho esfuerzos titánicos para mantenerse al tanto de sus alumnos sin internet de por medio.


Dependiendo de los resultados, que se evaluarán dentro de tres semanas, y después de esperar la repercusión en la carga epidémica de las vacaciones de Semana santa, se podrá implementar la segunda fase, que abarcará 292 localidades de mayor población con 486 escuelas. La tercera fase comprendería al resto de los centros educativos.


Gerardo Cangas Mejía es prefecto de la preparatoria del Instituto de Campeche, la máxima casa de estudios del estado, y espera con ansias la implementación de la tercera fase.


“Yo qué más quisiera que ver las clases, que ya empezaran, que ver a los chamacos corriendo –y como llevado por sus recuerdos empieza a exclamar– ¡No pisen el césped, súbanse las playeras, que no estén mascando chicle! Ya quiero estar entre ellos, ya me falta esa rutina.


Después, Gerardo lo piensa un poco y matiza. Sabe que es necesario, pero el recuerdo de ver a su hijo enfermo de covid, lo hace reflexionar.

“Cuando ves llorar a tus hijos por eso, te cae el veinte. Y más que momentos antes que fuéramos (al hospital) nos tocó ver un muerto. Después nos mandaron al Seguro (social) grande y cuando ves eso, lo tomas más en serio. Uno hace lo más que puede para cuidarse, pero también es muy pesado, porque el ser humano es un ser sociable”.

Hasta hace unos días a Gerardo, como al resto de la población no le habían llegado los detalles del regreso a clases, mas que por rumores. Radio Pasillo de la preparatoria del Instituto de Campeche le informó que el regreso sería escalonado, teniendo primero a la mitad de un grupo lunes y miércoles y a otra mitad martes y jueves, mientras que los viernes serían para regularizar a los alumnos con peor desempeño.


Tal vez Gerardo no lo recuerde, pero desde septiembre, semanas antes de que en el país iniciara la segunda ola de la epidemia, la Secretaría de Educación Pública, ya había anunciado dicho modelo.


“Nosotros tenemos esa idea de que de esta manera van a trabajar. De manera gradual, te digo, con los más retrasados, con los que ya tenemos detectados que son problemita, que van a tener problemas y de eso se va a tratar, de concientizar a sus padres de que los hagan venir. Yo tengo calculado que un grupo van a entrar diez, sin aire acondicionado y con las ventanas abiertas. Eso es lo que escucho en Radio Pasillo”, asegura desde detrás de las rejas de la preparatoria.


Junto a él hay un armatoste que levanta una cubeta de 20 litros, con un grifo en la base. Es un lavamanos emergente, como ese, cientos de comercios, desde puestos de mercado hasta locales de plazas comerciales, tienen uno parecido, porque claro, lavarse las manos con agua y jabón es mejor que usar alcohol gel.

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