Este político quiere seguir en la robadera

Jorge Martín Gordillo Argüello quiere seguir viviendo del dinero de los tzimolenses. No se cansa de robar. Nació para robar.



Quince años de mamar de los impuestos de los habitantes de Tzimol no le fueron suficientes, ahora quiere hacerlo por otros tres más, colocando en el palacio municipal a José Domingo López Álvarez, quien sólo sería su títere con sueldo de alcalde.


¿De dónde salió el dinero para abrir una gasolinera a nombre de su hija? ¿Acaso del cultivo de caña? ¿De la venta de frijol? No, señor, salió de los diezmos que durante década y media ha venido cobrando a los contratistas que realizan la obra pública en ese municipio.


Gordillo Argüello no sabe trabajar que no sea de político, porque sabe que quienes parten y reparten se llevan la mejor parte, y esos son los políticos.


Por eso, ahora viene utilizando a otra vividora del erario público, María Esperanza Gordillo Gordillo, una regidora plurinominal que jamás se presenta a trabajar o por lo menos a las reuniones de cabildo, como siempre lo ha hecho en otras administraciones, pues ya ha pasado por ese encargo en varios trienios.


"Dios los hace y solitos se juntan", dicen en Tzimol, porque Jorge Martín Gordillo Argüello y María Esperanza Gordillo Gordillo son idénticos en la voracidad por el dinero fácil; tal para cual.



Porque si bien es cierto que tienen derecho a buscar la chuleta como puedan hacerlo, lo que tampoco se vale es que consigan su comida quitándosela a la gente pobre de ese municipio, ahora utilizando a una persona sin criterio ni estudios o experiencia, con tal de que estos dos rateros se aprovechen de su inocencia para agandallarse del dinero de los tzimolenses.

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