Fue intento de golpe de Estado que Trump azuzó, dicen en EU; fue una toma del Capitolio con armas

WASHINGTON (AP).— La turba que plantó asedio el miércoles al Capitolio de Estados Unidos era el resultado de las fuerzas destructivas que el Presidente, Donald Trump, lleva avivando desde hace años, y que culminaron con la interrupción de una formalidad democrática que habría acabado con su campaña anticonstitucional para mantenerse en el poder.



Las escenas de la jornada, con gente sobrepasando barricadas policiales, rompiendo ventanas y ocupando asiento de poder, eran imágenes que los estadounidenses estaban acostumbrados a ver en tierras lejanas con regímenes autoritarios.

Pero la violencia, que incluyó disparos en el Capitolio, una persona muerta y la ocupación armada del salón de plenos del Senado, nació de un hombre que juró proteger las mismas tradiciones democráticas que los alborotadores intentaban deshacer en su nombre.

Los agresores decidieron asaltar el Capitolio, un edificio simbólico como ciudadela de la democracia, e hicieron rememorar el dolor y la violencia de la era de la Guerra Civil. Sólo que en esta ocasión estaban alentados por un Presidente que se niega a cumplir el fundamento del traspaso pacífico del poder.


La certificación de los votos del Colegio Electoral, que formaliza la victoria del Presidente electo, Joe Biden, es una ceremonia consagrada en la Constitución y normalmente diseñada como demostración de fuerza de la democracia estadounidense. En esta ocasión, el proceso se vio interrumpido horas después de un incendiaria llamada a la acción de Trump durante un discurso a sus seguidores, a los que pidió que “combatan” el “robo” de las elecciones y marcharan al Capitolio.

El discurso de Trump en los últimos días de su Presidencia fue un mensaje marcado por la ira, que alentó a los que lo interpretaron como una llamada a la insurrección. Los alborotadores sobrepasaron y superaron a las fueras de seguridad del Capitolio, rompiendo ventanas, robando objetos de recuerdo y burlándose de la institución con fotos que les mostraban en puestos de poder.


Uno de los participantes en la turba se hizo con el escaño de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nanci Pelosi, y otro con su oficina. Una marea de gorras rojas de “Make America Grate Again” (el lema de Trump “Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo”) inundó el Salón Nacional de las Estatuas, una zona del complejo conocida para los turistas. Un hombre ondeó una bandera confederada en el mismo lugar donde se celebraron los velorios de Abraham Lincoln y, apenas el año pasado, del congresista y líder de los derechos civiles John Lewis. Cerca de la fachada oeste del Capitolio se fotografió un nudo de horca.


Con información de: Sin embargo

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