¿Hacia un coronavirus eterno? Su formidable adaptación continua es el gran desafío de los científico

Los expertos buscan recalibrar desarrollos frente a mutaciones más veloces del Sars-CoV-2. ¿Podría haber una acumulación de variantes que dieran lugar a un virus sin fin? Qué innovaciones médicas pueden dar una respiro a la pandemia



19 de enero de 2021 por Juan Dillon

Como se ha visto en el Reino Unido, Sudáfrica y ahora en Brasil, las nuevas variantes del coronavirus empiezan a desplazar a otras cepas circulantes y amenazan con prolongar la pandemia.


Estos cambios, motivo de preocupación creciente y de aumento de restricciones y confinamientos, incluyen el debate sobre la eficacia de las vacunas actuales frente a tipos mas virulentos del covid-19.


La versiones altamente contagiosas de SARS-CoV-2 podrían ser el presagio de una situación aún mas compleja: ¿la aceleración de mutaciones resultaría en variantes más peligrosas para los humanos? La respuesta tiene defensores y detractores. Lo cierto es que la recombinación es una característica de los coronavirus para asegurar su supervivencia.


En Israel, el país que encabeza la aplicación del suero anti-covid y que mantiene un duro tercer bloqueo, el Ministerio de Salud anunció en los últimos días altos números de infecciones, cifras diarias récords desde que se desató la pandemia en el país durante marzo de 2020. Nada parece detener al virus.


Mientras que las agencias reguladoras apuran nuevas aprobaciones de vacunas, los primeros indicios de los científicos alimentan la esperanza de que la generación actual de desarrollos resultará eficaz contra las nuevas variantes altamente transmisibles identificadas en el Reino Unido y Sudáfrica. La eficacia fue adelantada por un trabajo provisorio de la Universidad de Texas y Pfizer que ha provocado inmunidad en su candidata frente a los dos tipos de virus en la mira.

Moderna ha adelantado mismas conclusiones.


Sin embargo, cada aparición futura de una nueva variante del Sars-Cov-2 disparará cuestionamientos a la capacidad de la actual cosecha de desarrollos para frenar la pandemia. Las dudas se repetirán: ¿Hasta donde la primera generación de vacunas será efectiva? ¿Será posible revacunar si las actuales dejarán de servir? ¿Se logrará la deseada inmunidad con los sueros actuales?


El investigador Huiguang Yi de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Shenzhen planteó esta hipótesis en un estudio realizado en 84 genomas de SARS-CoV-2, al mostrar que algunas cepas sólo podrían formarse mediante recombinación con otra.


Para engañar a nuestro sistema inmunológico, los coronavirus tienen una formidable astucia: enzimas de replicación que eluden el sistema de control de calidad del ARN. Así liberados de este sistema que asegura que la copia sea fiel al original, pueden tomar prestado fácilmente material genético de otros coronavirus. En teoría, una persona con SARS-CoV-2 y MERS-CoV, otro coronavirus extremadamente patógeno descubierto en 2012 en Oriente Medio, podría hibridar este material genético para crear una nueva enfermedad.


La preocupación se volvió a reavivar con el descubrimiento en Tokio de una nueva variante detectada en cuatro pasajeros de Brasil. Aún sin denominación, esta variante tiene 12 mutaciones a nivel de la proteína Spike, el pico de superficie del virus que le permite unirse al receptor ACE2 para ingresar a las células humanas. Entre ellos se encuentra la mutación N501Y común a las otras dos variantes, británica y sudafricana.


Otra investigación, en este caso efectuado en los Estados Unidos, sugiere que esta mutación aumenta la capacidad de unión del virus. Los científicos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres modelaron esta hipótesis y concluyeron que el virus británico sería entre un 50 y un 74% más transmisible que la cepa original.

Aunque “una relación entre ACE2 y un aumento de la contagio es plausible” según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, harían falta nuevos nuevos estudios para tener una conclusión.


Hasta ahora las vacunas no han sido chequeadas contra todos los cambios del virus. Andrew Pollard, director del Oxford Vaccine Group, puso el debate en su justa dimensión. “Bien podríamos encontrarnos en un lugar donde podrían evadir las respuestas inmunes en el futuro”

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