Lástima que esta genuflexión sólo ocurra un instante.


Dicen que el hincar la rodilla al pedirla a ella en matrimonio es una tradición que viene desde la edad media, y significa sumisión, entrega y fidelidad.


El problema es que sólo dura un instante.


Si ella le da el Sí, acaba la sumisión, la entrega y la fidelidad.


Bueno, bastaría con que ella no recibiera golpes del que un día se le arrodilló, porque el VIVIR SIN VIOLENCIA FAMILIAR ES UN DERECHO HUMANO.


¿O tú qué piensas?


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