La historia detrás de la sequía de Agua Azul: desplazamiento indígena y conflictos sociales

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Agua Azul, la historia detrás de la historia


Fredy López Arévalo


Los pobladores de Agua Azul estaban perplejos. Un día, el 9 de noviembre de 2017, el agua se secó y la cascada principal del balneario Agua Azul disminuyó de manera drástica hasta que se extinguió. Ahora, con maquinaria pesada, con retroexcavadoras 320, la Constructora OMEGA, de Villahermosa, Tabasco, levanta un dique con piedras gigantes de hasta dos toneladas para regular el flujo del agua. Pero el daño está hecho. El ecosistema se trastocó: por las noches, las cascadas reciben flujos desmesurados de agua turbia y en la mañana el flujo disminuye y el agua ya no es tan azul río abajo.


“El flujo registrará variantes de manera intermitente”, aceptan los propios técnicos de la empresa OMEGA.

En las redes sociales se culpó a los zapatistas de Bolom Ajau, que están asentados río abajo. Nada se dijo de las pocas familias de milicianos zapatistas que se asientan río arriba, en Hech'já, que es donde se desfogó el río.


“Son puras noticias falsas”, dice Manuela Moreno Espinoza. Su negocio de comida está al pie de la cascada principal.

Ella estudia Administración de Empresas Turísticas y francés en la UNACH, en Tuxtla Gutiérrez. Tiene 22 años y cursa el 5o semestre. Vive en Agua Azul desde los 5 años. Es tseltal oriunda del municipio de Palenque.


Ella se encontraba en Tuxtla cuando se enteró de la catástrofe. Estaba atónita e indignada. Y más aún cuando supo que estaban culpando a los zapatistas de estar detrás de esa catástrofe.


"Yo sabía que no era así, porque por más que el gobierno los ve con otros ojos, nosotros no le echamos la culpa", sostiene.

Se refiere a los zapatistas y a los pobladores del balneario, que sobreviven del turismo nacional y extranjero que visita el balneario.

“Supuestamente el gobierno que está en contra de ellos les estaba echando la culpa, más no nosotros”, agrega.

La sangre ha corrido en Agua Azul, en la disputa por Bolom Ajau.


"Ahí están las cascadas más bonitas, son seis, pero no hay acceso. Pemex hizo una brecha en 1974, pero la lluvia lo dañó y la selva poco a poco la fue cubriendo. Ahí tiene 100 hectáreas doña Astrid Astudillo, de lo que fue el rancho 'El Ceibo', y don Emilio Hernández González tiene también 70 hectáreas, de lo que fue el rancho 'Santa Silvia'".


Es el testimonio de Alberto López Urbina, presidente de la Cooperativa Ecoturismo Indígena Tseltal, legalmente constituida desde 1992.

“En la televisión de Emiliano Zapata (en Tabasco) se mencionó que la mamá del gobernador estaba interesada en comprar la tierra de Bolom Ajau", asevera. Otro diario, también de Tabasco, tituló: ‘“Maquiavélico” plan de la mamá del gobernador para apropiarse de Agua Azul’.

Alberto López Urbina nació y creció como peón acasillado en el antiguo rancho Agua Azul. Entonces era un latifundio de mil hectáreas propiedad de Marcelino Belisario Astudillo Cañas.


Alberto López Urbina conoce a cada uno de los que aún hoy se ostentan como herederos legítimos: A Emilio Hernández, Astrid y Dina Astudillo; al topógrafo Jorge Orosco, a Abelardo González.


Pero en 1974 los peones acasillados -como el propio Alberto López Urbina- lograron una resolución agraria, por la que lucharon desde 1954.


El presidente Luis Echeverría Álvarez les tituló 339 hectáreas, que entonces eran propiedad de Enrique Zardain Villegas.


Ahora de nuevo se abre la herida. Se trata de culpar a los milicianos del EZLN para confrontar a los pobladores o para justificar la represión.

Es la explicación que le dan los hijos de los cooperativistas.

La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) dijo que la disminución drástica del flujo del agua se debía al estiaje y a una fractura de 10 centímetros de diámetro provocada por el terremoto de 8,2º Ritcher del 7 de septiembre de 2017.


Luego que un árbol gigante había caído sobre el cauce del río, provocando la subida del nivel del agua y con ello que la corriente mayor se desfogara hacia el margen izquierdo. La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) dijo que se trató de un depósito de sedimentos aguas arriba lo que provocó un cambio en la dirección del flujo sobre la margen izquierdo.



Justificaciones y más justificaciones.


Ahora con la construcción de un dique se trata de corregir lo las instituciones dicen lo provocó la propia naturaleza.


“Se está haciendo un dique, un tape, para que vuelva el curso a su normalidad a donde era la cascada de Agua Azul anteriormente. Haciendo el dique obligas que el agua vaya otra vez a su curso. Y si va a tener afluencia allá, en el cauce izquierdo, pero lo más mínimo.


Éste es un tape que se está haciendo de pura piedra. Va a continuar habiendo un flujo hacia el lado izquierdo pero ya muy leve, para que no se queden las cascadas de Agua Azul sin su centro de atracción turística”, explica José Arturo Quevedo Díaz, operador de una retroexcavadora 320 de la Constructora OMEGA.


Explica en que él está haciendo el dragado con la retroexcavadora 320, poniendo las piedras grandes. “Luego se construirá el perfil, un talud para abajo, para que ya el agua se vaya leve hacia el vertiente izquierdo, y la corriente se oriente de nuevo hacia las cascadas…”.


Pero el trasfondo es otro. Desalojar los tres asentamientos de milicianos zapatistas: Bolom Ajau, que está río abajo de las cascadas de Agua Azul; 12 de marzo, que está en terreno anexo al balneario; y Hech'já, río arriba, que es donde se desfogó el río y secó la cascada principal, la que le da fama internacional.

Y es por la aparente disputa por Bolom Ajau que cooperativistas de Agua Azul y zapatistas han escrito una historia de confrontación permanente. Muertos y heridos por disparos de armas de fuego. De un lado y de otro, tseltales y choles; milicianos del EZLN y socios de la Cooperativa Ecoturística Agua Azul. La sangre ha corrido desde la llegada de los zapatistas, el 12 de marzo del 2003. Los milicianos del EZLN se apropiaron de 110 hectáreas y los beneficiarios de la donación presidencial se quedaron con 339 hectáreas.


El 6 de febrero de 2010, se enfrentaron los cooperativistas con los milicianos del EZLN: murió Adolfo Moreno Estrada, socio de la Cooperativa Ecoturística Agua Azul. Otros más resultaron heridos: César Pérez Silvano, recibió un balazo en la columna y quedó inválido; Sotero Urbina Guzmán, murió hace un año, tras recibir un balazo en cada pierna; se fue quedando flaquito por la bala que le quedó adentro hasta que el año pasado murió; Domingo Cruz de Ara, con el paso del tiempo quedó ciego por los garrotazos que recibió en la cabeza".


“Antes de la llegada de los zapatistas, nosotros teníamos 339 hectáreas de Enrique Zardain Villegas –insiste- fraccionadas en tres partes: Isla 1, Isla 2 y Isla 3. Y Abelardo González Montejo, de Tumbalá, tenía 480 hectáreas. Ahí en el rancho de Abelardo estaba el embarcadero. Los zapatistas invadieron la parte que era de don Abelardo. Venían de fuera. No se sabe quiénes son esa gente. Por aquí pasaron entre 80 y 100 personas que venían con armas”, recuerda.

El día sábado 2 de diciembre se cumplieron 42 años desde que el gobierno federal les dio la tierra en posesión.


Alberto López Urbina ha vivido la confrontación permanente por la posesión de la tierra y por los ingresos derivados del peaje para ingresar al centro ecoturístico de Agua Azul.


Son millones de pesos los que año tras año se recaudan por el acceso al balneario. Y de los 87 integrantes de la Cooperativa Ecoturística donde se agrupan los beneficiarios originarios, ahora suman más de 200 con los hijos.

En el sexenio pasado se logró desactivar la confrontación entre choles y tzeltales de Bachajón (municipio de Chilón) y Tumbalá. Mediante un acuerdo concertado se eliminó una caseta de cobro. La que tenía la CONANP. Y desde entonces los socios de la Cooperativa y los ejidatarios de Bachajón comparten los ingresos.


En la primera caseta cobran los ejidatarios de Bachajón de 8 am a 4pm y el ingreso se comparte por igual con los socios de la Cooperativa Ecoturística de Agua Azul; después de las 4pm cobran los choles de Tumbalá. En una caseta el cobro es de $30 pesos por persona; en la segunda, de $40 pesos por persona. El flujo turístico en el balneario se estima de 500 en temporadas bajas y de hasta 3,000 en temporadas de vacaciones.


Pero ahora, la disputa es por la tierra de Bolom Ajau (conocida también como la 'Cascada del Rey'). Esa zona tiene las más hermosas cascadas río abajo. Son seis cataratas en territorio autónomo zapatista donde los turistas no pueden ingresar.



Agua Azul ya no es azul


Las cascadas de Agua Azul hasta antes del ‘desfogue’ del río, eran inconfundibles por el claro color azul de su agua provocado por la piedra calcárea. Esto lo confirma el ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Veracruzana, Hugo Macal, constructor en la región Norte de Chiapas.


Lo dice a simple vista, en una observación in situ. “La corriente del agua es muy fuerte; la sedimentación calcárea en el lecho del río es lo que hace que el agua cristalina tenga coloración azul. Pero el torrente es demasiado intenso, que no permite esa coloración. Por eso se ve verdosa y no azul y cristalina”, asienta.


“Son varios factores sumados, entre ellos el de los minerales del suelo, que son sales del carbonato de la piedra caliza por donde corre el agua en combinación con el reflejo de la luz solar: si esta nublado el color varia, según la época del año, la hora del día, si hay norte o estiaje. Creo que el río presentará ahora una gran variedad de colores durante todo el año...”, concreta.

Y aún más: “El principal componente del suelo, además del carbonato de calcio, es el aluminosilicato. La luz solar contiene todo el espectro de colores, similar a la forma en que los vemos todos en un arco iris.


En cualquier otro río, la luz del sol penetra hasta una cierta profundidad y ningún color particular es desviado o reflejado de nuevo a la superficie, por lo que parece transparente. Sin embargo, en el río de Agua Azul, en días específicos, en el agua pasan algunos de los rayos del Sol, pero refleja los del grupo de frecuencia de onda que tienen los del tono azulado. Así que el agua aparece azul para el ojo humano”.


Fredy López Arévalo

Revista Jovel Sclc


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