Llanto de una bebé ayudó a resolver el feminicidio de su madre en Colombia

El viernes 2 de septiembre del 2016, a las 10 de la noche, llegó a la Estación de Policía del municipio del Socorro, en el estado colombiano de Santander, Brenda, la hija mayor de Sandra Yesenia Bernal Díaz, a reportar la desaparición de su madre.



Sandra salió de su casa a las 10 de la mañana de ese viernes, con la excusa de asistir a un control prenatal, ya que estaba próxima a dar a luz a su sexta hija, pero realmente iba a encontrarse con una mujer que se hacía llamar Mary, que había conocido en el hospital cuando apenas comenzaba su embarazo.


Ese mismo viernes en la noche, una mujer con acento costeño llamada Esilda María Díaz llegó hasta una vivienda ubicada sobre la vía principal del municipio de propiedad de Patricia, donde alquilan habitaciones y además funciona una tienda.


Esilda llegó a pedir posada con una bebé recién nacida en brazos, argumentado que había dado a luz hace poco en una finca del área rural de Guapotá, en ese mismo estado al centro de Colombia, y que había peleado con su pareja por lo que no tenía dónde dormir esa noche ya que era muy agresivo.


“A mí me parte el alma ver un bebé recién nacido así, ella me dijo que la dejara quedarse mientras buscaba para donde irse, entonces yo le dije que se acostara en una colchoneta que tenía en un cuarto vacío”, indicó Patricia, quien además le compró pañales y leche a la bebé.


La bebé lloraba constantemente por lo que ella le insistió a Esilda que llevara a la menor a que la revisara un médico en el hospital Regional Manuela Beltrán.


“Le dije que fuera porque la niña tenía que registrarse y mirar que estuviera bien después de ese parto pero ella se negó”, recuerda.


En la tienda corrió el rumor de la llegada del bebé y un policía que fue a comer allí se enteró y le comentó a otro uniformado.


Más tarde, esa misma noche, tocaron a la puerta de la vivienda. Patricia pensó que podría ser la pareja de Elsida por lo que no abrió, pero tras la insistencia notó que se trataba de Brenda, la hija de Sandra quien venía acompañada de un Policía para comprobar si la mujer que estaba allí era su mamá.


Patricia la dejó entrar al cuarto y Brenda identificó a Elsida como Mary, la mujer que supuestamente era amiga de su mamá y con quien se fue a ver antes de su desaparición.


“¿Usted es amiga de mi mamá?”, le dijo. Ella le respondió que sí pero que no sabía nada de ella desde que se encontraron en la mañana en una charla en el hospital.


Elsida le dio un beso en la frente a Brenda y le dijo: “No se preocupe que su mamá debe estar bien y va aparecer pronto”.


Brenda se fue sin sospechar nada del bebé que tenía la mujer, pues ella la había conocido en el hospital en un curso para mujeres gestantes.


Antes de que se fueran, Patricia le dijo al patrullero que le insistiera a la mujer para que llevara a la bebé a la clínica ya que no paraba de llorar.


“Le dije que me preocupaba que le pasara algo a la niña porque no tenía registro de vida ni nada y luego me metía yo en algún problema”, cuenta Patricia.


Finalmente, Elsida accedió a ir al Hospital Regional Manuel Beltrán, luego de que prácticamente la obligaran entre el patrullero y Patricia.


Una vez en el lugar, el médico revisó a la bebé y determinó que todo estaba bien, sin embargo, no la dejaron irse hasta que la pudiera ver el ginecólogo, que tomaba el turno la mañana siguiente.


Al día siguiente, la preocupación en la familia por Sandra era mayor. Su paradero era un misterio. Ya cumplía 22 horas desaparecida.


A las 8 de la mañana de ese sábado 3 de septiembre, Isidro Hernández, esposo de Sandra, y Salomón Sáenz, tío de la desaparecida, se fueron a la Estación de Policía del Socorro y los atendió el subintendente Luis José Pérez Vega, investigador de la Dirección de Investigación Criminal e INTERPOL (Dijin).


En la estación, los familiares le confesaron al policía que Sandra se fue a ver con esa mujer, que conocían como Mary, porque ella le pidió que le ayudara a desenterrar una caleta de 75 millones de pesos que le había dejado el esposo de un supuesto robo que habría cometido en Bogotá.


Sandra, quien había asumido el riesgo por sus necesidades económicas, antes de salir le confesó a su tío de lo que se trataba la cita y le indicó que iban para la vereda Luchaderos, a unos cinco minutos del parque principal del Socorro.


“Fui al sitio el viernes como al mediodía y las vi a las dos abriendo unos huecos en la tierra, luego fui como a las 5 de la tarde y ya no había nadie”, le dijo Salomón al policía.


El relato hizo que el subintendente reaccionara de inmediato.


“Cuando nos dijo esto, de inmediato salimos para el lugar que nos indicó, allí encontramos múltiples huecos que habían cavado pero había uno más grande que los otros y requerimos apoyo de una pala porque la tierra se encontraba pisada”, relata el investigador Pérez.


Las autoridades hicieron una excavación de unos 25 centímetros desde la superficie y hallaron un cuerpo.


Acordonaron el lugar y se confirmó que era el cadáver de Sandra. Iniciaron la diligencia de inspección del cadáver y la recolección de los elementos materiales probatorios. Ocurrió lo que temían las autoridades, Sandra había cavado su propia tumba.


En el lugar hallaron un icopor (un tipo de plástico aislante), una botella de refresco y un documento con una remisión a ginecología a nombre de Sandra Yesenia Beltrán.


“Utilizamos la pistola de cianoacrilato y reactivos físicos para poder obtener huellas dactilares y logramos el revelado de un fragmento dactilar de gran tamaño que no cumplía las características para un posible cotejo pero que por su tamaño nos indicaba que pertenecía a una persona de sexo masculino, es decir que no habían estado solas”, indica el investigador de la Dijin.


El cuerpo de Sandra presentaba laceraciones y hematomas en la cabeza, pero lo que más impresionó a los investigadores fue el corte abdominal con exposición de órganos y un cordón umbilical cortado, lo que evidenciaba que le habían extraído a su bebé.


Los culpables


El subintendente Pérez relacionó este crimen de inmediato con la mujer que permanecía en el hospital con su bebé recién nacida porque el patrullero que llevó a Elsida María hospital le reportó la novedad que estaba atendiendo sin imaginar que detrás había un crimen.


Pérez dio aviso a otras unidades para que fueran al lugar y exigieran una valoración inmediata por parte del especialista en ginecobstetricia.


Luego de los exámenes, los galenos determinaron que no era posible que Elsida hubiera dado a luz hace menos de 24 horas como ella lo afirmaba.


“Con esta información del especialista procedimos a capturarla por el secuestro de Sandra”, cuenta el investigador Pérez.


Al verse atrapada, Elsida hizo una confesión que cambiaría el rumbo de las cosas.


“Nos dijo que ella no había matado a Sandra, que la bebé se la entregó Juan Carlos Vega, conocido como 'Sindy', un hombre que se caracteriza por el consumo de estupefacientes y los hurtos”, dice el investigador.


Elsida pidió un abogado porque manifestó que quería dar un testimonio, en medio de esta diligencia ella relató que había conocido a Sandra en controles del hospital y que planeó la extracción del bebé, para lo que contrató a 'Sindy' por 500 mil pesos.


“Una vez en el lugar ella dice que se arrepiente de hacerlo, pero que 'Sindy' ya le había aplicado un medicamento para dormirla, tomó una piedra y la golpeó dos veces en el rostro y luego le hizo la cesárea. Pero las pruebas arrojaron que el medicamento no la durmió y ella sintió todo lo que le hicieron”, enfatiza Pérez.

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