Morena se "relame los bigotes" por acceder a los millones del presupuesto de fideicomisos

El presidente Andrés Manuel López Obrador le ordenó al coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado, eliminar y extinguir todos los 44 fideicomisos que existen en la Administración Pública Federal, sin consideración o excepción de ningún tipo y aprobar para ello las reformas legales necesarias.



La instrucción del presidente, dada en agosto pasado, echó por tierra la propuesta que le llevaba Delgado para eliminar solamente 5 fideicomisos y el resto se mantuviera por tratarse de fondos que operan con reglas y estructura administrativa y cuyos recursos se destinan a labores trascendentales como el cine, la ciencia, el deporte, los desastres naturales o el pago de pensiones.


Sin embargo, el presidente que no entiende razón no dejó que el líder de los diputados le expusiera los motivos por los que no era viable eliminar todos los fideicomisos por los enormes problemas que ello generaría y las protestas que enfrentarían con los estados y sus mismos compañeros legisladores de Morena. Ganó la intolerancia, la soberbia, la estulticia, la ambición desmedida y el radicalismo con que se maneja el tabasqueño, que ya no se conformó con 44 fideicomisos sino que su egoísmo desmedido fue más allá pues ya no fueron 55 sino desaparecer 109 entre fondos y fideicomisos con lo que se pretende reasignar recursos para la federación del orden de los 68 mil 478 millones 123 mil 839.26 pesos.


Pero por, ayer por más de tres horas, en la Comisión se discutió la desaparición de los fideicomisos, en donde la oposición reprochó el argumento del presidente de que se extinguen estas figurar bajo el argumento de que existe opacidad y corrupción, pero hasta el momento no se ha exhibido prueba alguna de ello, o realizado denuncia correspondiente.


Son estas son las ocurrencias y de los imposibles que el presidente convierte en realidad, no para beneficio del pueblo, sino para sus más perversos intereses personales y de grupo que acaban por hundir al país y a los mexicanos.


Recordar la cancelación del aeropuerto de Texcoco, luego vino la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas –convertida en un lago-, el Tren Maya, las afores, el recuento de los bienes de los particulares, la desaparición de los fideicomisos públicos, la Ley Nahle y ahora la extinción de los fondos que mantenía el gobierno para el apoyo de algunas actividades como el cine, el deporte, la ciencia y el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), vital en caso de inundaciones, sismos, huracanes y toda desgracia natural.


Lo que es pensar con las patas, ahora sin Fonden, el gasto para la reconstrucción afectará el prepuesto de los estados y hoy que el presidente López Obrador les ha dado la orden a los diputados y senadores de Morena de que “extingan todos los fideicomisos sin distinción”, inútil pensar que el pueblo va protestar por estas malas decisiones.


Es más ni el Poder Legislativo ni el Judicial se opondrá a los excesos del presidente, pues le deben obediencia porque él los impuso, pero el presidente nos dio ayer la solución, al ofrecer renunciar a su cargo sin esperar la revocación de mandato y se irá a su rancho “La Chingada” de Palenque, cuando enfrente la primera manifestación de cien mil personas en su contra y si las encuestas no lo favorecen.


Somos 130 millones que estoy seguro que la mayoría de ellos quieren que se vaya para salvar el país; bueno hagámosle su deseo y que renuncie para no seguir hundiendo al país.


Los fideicomisos tienen razón de ser


El gobierno de la 4T y su máximo exponente, el presidente López Obrador, ha hecho gala -en estos últimos 21 meses-, una y otra vez de aplicar e implementar lo único que le sale bien, las malas prácticas en el ejercicio del poder generando más y más corrupción y malos ejemplos para México y el mundo.


La corrupción es una desviación de la conducta de los funcionarios públicos, que se aparta de las normas establecidas para ponerse al servicio de intereses privados o propios como lo dije anteriormente, para obtener beneficios y ventajas torciendo la ley y los reglamentos, -como él lo sabe hacer-, manipulando y mintiendo a los ciudadanos.


Cuando proviene este comportamiento del jefe del ejecutivo federal, es lamentable, aunque piense que como pueblo no está engañando, difícilmente lo puede hacer, más cuando las críticas de ser el peor presidente del mundo, provienen de eminencias del extranjero.


Hoy López nos quiere vender la idea que el gobierno tiene finanzas públicas sanas, además de tener dinero disponible para dar los anticipos para comprar las vacunas contra el Covid-19.


Otra de sus grandes mentiras, no hay tal dinero, ya se lame los bigotes con el dinero de los fideicomisos, 68 mil 478 millones 123 mil 839.26 pesos, que no utilizará ni para vacunas contra el virus ni medicamentos contra el cáncer ni para otro beneficio para el pueblo.


Muy probable que esos recursos sean utilizados para el proceso electoral del año próximo o seguramente irán a parar a los países fiscales que es donde guarda todo el dinero que ha hecho durante 18 largos años.


Un vil delincuente de “cuello blanco” que es López, ser verá beneficiado con todo ese dinero, disperso y sin control –según él-, servirá para comprar vacunas y medicamentos, pero la pregunta es ¿Cuándo el presidente se ha preocupado por los mexicanos.


No este quiere el dinero para salir huyendo a otro país para vivir sin trabajar con dinero mal habido, robado al pueblo de México.


Un vulgar ladrón López, pues a esta acción se le llama robo, un asalto, porque los fideicomisos tienen una razón de ser y los mexicanos sabemos para qué sirven pues los han dejado los gobiernos anteriores, dinero que dilapidará como lo hizo con el fondo catastrófico de Seguro Popular antes de la pandemia.


Quien podrá hasta aquí un alto a este ser perverso que solo vino por el dinero de los mexicanos.


Leonel Durante López

FSUR

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