Niegan empleo por tener diabetes, hipertensión y obesidad

Enfermedades crónicas señaladas como de alto riesgo por el COVID-19 se suman a los motivos por los que las personas que buscan trabajo enfrentan discriminación laboral de algunas reclutadoras en tiempos de pandemia.



Los ojos de Fili, un hombre desempleado de 57 años, leen con evidente impaciencia los carteles colgados en los módulos de reclutamiento laboral instalados en la esquina norponiente de la plaza cívica Benito Juárez, en el Centro Histórico de la ciudad.


Está en busca de empleo, pero es rechazado en la mayoría de los 25 puestos, que lucen carpas de colores brillantes para llamar la atención y, a la vez, cubrir a las personas de los recalcitrantes rayos del sol que caen en la frontera.


En casi todos los módulos lo discriminan, sólo hay oportunidad para quienes están entre los 18 y máximo 50 años, también excluyen a personas con hipertensión, diabetes u obesidad.


“Se puso difícil (obtener empleo), más con lo del COVID ese”, comenta el hombre –que sólo se identifica como Fili– mientras busca con la mirada a la joven mujer que está a cargo de brindar la información en uno de los espacios, pero ella permanece distraída con la vista fija en su teléfono celular.


Como dice, la pandemia complicó acomodarse en un empleo estable, más todavía si se posee las comorbilidades que provocan mayor vulnerabilidad en los contagios con SARS-CoV-2.


“No estamos contratando a gente con diabetes”, comenta con seguridad una de las reclutadoras mientras busca la aprobación de uno de sus compañeros, que está en el módulo de enfrente, para contestar las preguntas sobre el tema.


Con recelo, responde que tampoco pueden contratar a personas que tengan obesidad o hipertensión, aunque en los llamativos anuncios multicolores que exhiben en los módulos se omite la advertencia de que no hay trabajo para ellas.


¿Y cómo pueden saber si los solicitantes tienen esas enfermedades? Se le pregunta a una de las reclutadoras laborales, quien prefiere omitir su identidad. “Ellos mismos nos lo dicen”, responde. En el sitio, los solicitantes no son objeto de revisión alguna, todo el proceso es verbal.


¿Es un acto de discriminación negarles el empleo por esas causas? La mujer escucha la pregunta, pero no la responde, sólo encoge los hombros y de disculpa para atender a una pareja que quiere información sobre los empleos que ofrecen.


Negar un trabajo por causa de enfermedades crónicas o edad es un indiscutible acto de discriminación, aún a pesar de las medidas impuestas por las autoridades de salud federales y estatales ante la pandemia por el SARS-CoV-2, advierte Olivia Aguirre Bonilla, abogada que cuenta con un doctorado en Derechos Humanos.


“Esta práctica es discriminatoria totalmente porque están restringiendo un derecho por tu estado de salud”, enfatiza.


Añade que es sorprendente la cotidianidad en la que se dan estos actos de segregación, pero también le parece extraordinario que los afectados guarden silencio ante lo que están sufriendo, lo que genera que esta conducta continúe registrándose.


La abogada percibe que en la sociedad predomina la falta de información con relación a los diversos acuerdos publicados por la Secretaría de Salud (SS) para adoptar medidas contra la propagación de COVID-19 en materia de actividad laboral.


Ante las condiciones actuales la gente se encuentra desactualizada: “está desinformada, hay varios (trabajadores) despedidos y les resulta más difícil encontrar otro empleo bajo las circunstancias actuales”.


Informes que La Verdad solicitó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) indican que en Ciudad Juárez no existen quejas formales de personas a las que se les haya negado un trabajo a consecuencia de su estado de salud o edad, aunque si recibió llamadas para solicitar información con relación a ese hecho.


Mientras, personal de la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) comenta, sobre el mismo tema, que sí fueron notificados de ese tipo de reclamos desde diversas partes del país.


Hay 11 quejas, de las 424 que recibieron desde la segunda semana de marzo hasta la primera de septiembre, interpuestas desde diversas localidades de Chihuahua, pero no se refieren a que les hayan negado un empleo por su condición de salud o edad.


Las violaciones expuestas por los chihuahuenses tienen que ver más con la negativa para dejarlos ingresar a diferentes comercios o inconformidades con las políticas que adoptaron las empresas donde trabajan, establece la revisión hecha por La Verdad.


Simona Santiago, encargada del área de Comunicación Social de la Conapred, menciona que desde que inició la emergencia generada por el COVID-19 recibieron un número importante de quejas por discriminación.


“Esa es nuestro principal derecho violentado desde que comenzó la pandemia a la fecha… el más recurrente es que a la población vulnerable no les permiten trabajar en las empresas”, explica.


La Conapred define a la discriminación como una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo.


Para efectos de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, agrega, se entiende como discriminatorias las situaciones que nieguen o impidan el acceso en igualdad a cualquier derecho y ocurre solamente cuando hay una conducta que demuestre distinción, exclusión o restricción a causa de alguna característica propia de la persona.


Un ejemplo claro de conducta discriminatoria es prohibir la libre elección de empleo o restringir las oportunidades de acceso, permanencia y ascenso en el mismo a consecuencia de la corta o avanzada edad.


A pesar de que la discriminación es un tema sensible en todo el país, la Conapred no tiene oficinas en ningún estado del país y funciona desde su capital. Las quejas se pueden hacer llegar a través de correo electrónico, teléfono o página digital.


“No tenemos representación, el consejo nacional está concentrado en la Ciudad de México y desde aquí se atienden otros estados, estamos conscientes de que ha sido un gran obstáculo”, declara Santiago.


DISCRIMINACIÓN POR MOTIVOS DE SALUD


María Medina, una mujer de 56 años, deambula por el monumento a Juárez al menos tres días a la semana desde hace meses en busca de una oportunidad laboral que le dé un ingreso seguro, hasta el día en que fue entrevistada por La Verdad no la había conseguido porque, dice, “no hay oportunidad para los viejos”.


Luego de media hora de buscar en los módulos, parece que podría conseguir trabajo porque una de las empresas contrata personal de hasta 55 años. Le dijeron que, tal vez, le podrían dar empleo, pero habrá que hablar con uno de los supervisores, quien en ese momento estaba ausente.


Aunque desconoce a ciencia cierta su estado de salud y si tiene padecimientos como diabetes, hipertensión o cualquier otro, debido a que no cuenta con servicio médico y nunca se ha “chequeado”, se considera sana, pero asegura que a ella no la contratan debido a su edad.

8 vistas
WhatsAppFsur.jpg
SpotifyEnfoqueF.jpg
EnfoqueFCaratula.png
13131411_262657974083580_425907592476731

©2020 por El Fronterizo del Sur