No es el primer retraso de pago: trabajadores de cultura exigen mejores condiciones laborales

Trabajadores de al menos 13 museos, teatros y coordinaciones de cultura pararon actividades esta semana en protesta porque desde octubre no han recibido sus pagos. Son alrededor de 800 personas contratadas bajo el esquema de honorarios y proveedores, conocido como capítulo 3000, por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).



No es la primera vez que los pagos se atrasan, ni este año ni en este gobierno, y por eso el reclamo que tienen en esta protesta colectiva es que se cambie su situación laboral y sean contratados como personal de planta, ya que ante los constantes recortes por austeridad y los anuncios de que se eliminarán el outsourcing y las contrataciones por honorarios, temen que el próximo año no tengan trabajo.


Por eso han dejado de trabajar esta semana y aunque los museos no cerraron, es una muestra de lo que podría pasar en un futuro cercano.


“El museo tal vez puede abrir, puede entrar la gente y observar la colección. Sin embargo, generar una nueva exposición, ya sea presencial o virtual, requiere del trabajo de los curadores, investigadores, conservadores de obra, de los diseñadores, de la gente de difusión, etcétera. O sea, son un mundo de actividades sustantivas”, señala en entrevista una de las participantes en la protesta, Paulina Maya, diseñadora en el Museo Mural Diego Rivera.


La Secretaría de Cultura les ha dicho anteriormente que es Hacienda quien en realidad atora los depósitos; aunque esto no ocurre con trabajadores del capítulo 3000 de otras dependencias. En un comunicado de este 3 de diciembre, el INBAL aceptó que los retrasos se deben a las afectaciones por el decreto de austeridad del 23 de abril, que “disminuyó drásticamente los recursos disponibles” para redirigirlos a la atención de la pandemia de COVID-19.


“En este caso del mes de octubre, ciertamente el retraso fue más largo, ya que el INBAL tuvo que utilizar ingresos propios para hacer frente a los pagos, adicionalmente a que el denominado ‘ambiente controlado’, el cual establece la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en este periodo del año a punto de entrar al cierre del ejercicio fiscal, demanda de otros procesos de gestión administrativa”, señaló la dependencia.


Ante la presión, aseguró que este 3 de diciembre empezó a solventar los retrasos y que durante el viernes 4 y el lunes 7 continuarán, de modo que a más tardar el 20 de diciembre quede cubierto el mes de noviembre. También para este viernes anunció una reunión de trabajo con el subdirector general de Administración de la institución, Pedro Fuentes Burgos, y que la próxima semana se retomen las tareas con la Dirección de reordenamiento del sector.


Ese reordenamiento para dar contratos fijos y con prestaciones en lugar de contratos temporales que simulan que son personal eventual y no les dan derechos, se empezó a negociar desde que empezó esta administración.


Maya muestra los primeros oficios, enviados el 11 de diciembre a Cultura y el INBAL; a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que lo redirigió a la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet); y al presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, Sergio Mayer. Es decir, que todas las autoridades involucradas están enteradas de la situación y se ha apelado a su ayuda desde hace dos años.


En ese tiempo, lo único que cambió es que los contratos temporales pasaron de ser mensuales a anuales, pero aún sin prestaciones ni certeza laboral. También habían mejorado los retrasos en los pagos, ya que este 2020 solo habían sido de días, pero a partir de octubre ya llevan meses, como ocurría frecuentemente en gobiernos anteriores.


La diseñadora explica que también desde diciembre de 2018 se reunieron con la directora del INBAL, Lucina Jiménez, y ella les confirmó que se había encontrado un desorden al asumir el cargo, pero que el reordenamiento del instituto empezaría por el propio personal de base y después con los trabajadores del capítulo 3000.


Desde entonces, han tenido seis mesas de trabajo con Fuentes Burgos, el administrador general, que han avanzado lentamente en hacer un diagnóstico de cuántas personas están en esta situación y cuáles son las tareas que realizan bajo el esquema de honorarios.


“Pero es un túnel del tiempo, estamos ahí atorados sin avance, simplemente es de ‘ahí vamos’, pero es como mucho rodeo y realmente no hay una respuesta. Es por eso que ahorita ante la protesta, lo que estamos solicitando es reunirnos con la doctora Lucina Jiménez, más allá de si los pagos caen o no, más allá de reunirnos con Fuentes Burgos nuevamente para volver a hablar de los mismos temas.


“Lo que estamos pidiendo es hablar con la doctora Jiménez porque ella conoce perfectamente bien el problema y ella tiene un compromiso mucho más fuerte con nosotros y tendría que empezar a darnos respuestas. A dos años yo creo que ya conoce perfectamente la situación del instituto, conoce cuáles son nuestras labores y por qué corresponden esos derechos por ley”, reclama.


Mientras se concreta el nuevo encuentro, permanecen en protesta sin trabajar los trabajadores del capítulo 3000 “servicios generales” de la Coordinación Nacional de Teatro, el Centro Mexicano de Teatro ITI UNESCO, la Coordinación Editorial y de Difusión del Palacio de Bellas Artes, la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, “La Esmeralda”, el Laboratorio Arte Alameda, el Museo de Arte Carrillo Gil, el Museo de Arte Moderno, el Museo Nacional de la Estampa, el Museo Nacional de San Carlos, el Museo Mural Diego Rivera, el Museo del Palacio de Bellas Artes, la Sala de Arte Público Siqueiros – La Tallera, y la Subdirección de Difusión por Medios Electrónicos.


Con información de: Animal político

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FSUR

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