"No quiero que mis hijos se queden sin madre": mujer sufre violencia doméstica y teme por su vida

Doris Eunice Rojas Pérez denunció nuevamente a Porfirio Arreola Salto por acciones de intimidación en su contra, en respuesta a las querellas interpuestas en su contra. Le está echando más leña al fuego, empeorando su situación.



Arreola Salto, quien también porta credenciales con el nombre de Francisco Antonio Mendoza Solorio, un nombre falso, enfrenta dos procesos penales en su contra, y ya el juez lo ha vinculado a proceso en ambos casos. ¿Quiere una nueva querella? ¿Quiere seguirle atizando?


En uno de ellos su esposa lo acusó por violencia familiar y, en el otro, por incumplimiento de asistencia familiar, con datos de prueba suficientes como para que el juez determinara dejarlo sujeto a investigación por el agente del ministerio público. Es decir, es un padre irresponsable y marido violento.


Por ello ha venido recurriendo a la intimidación para obligar a Rojas Pérez a desistirse de ambos procesos, sin que hasta ahora logre sino exactamente lo contrario: acumular más delitos en su contra.


Expresiones corporales, confrontación verbal directa, amenazas, entre otros, ha sido el repertorio de acciones intimidatorias en contra de la denunciante, quien reclama mayor seguridad en su favor, toda vez que el golpeador de mujeres porta un arma de fuego consigo, como ya lo ha denunciado en publicaciones anteriores.


El pasado trece de noviembre volvió a la carga en el interior de la sucursal bancaria de HSBC ubicada en el boulevard Belisario Domínguez, de Comitán. Ahí lo hizo a través de expresiones corporales intimidatorias, ocasionando que la usuaria del banco se sintiera amenazada y en peligro, por lo que solicitó al asesor del banco que pusiera en alerta al policía vigilante, para evitar cualquier conducta agresiva.


Minutos más tarde Doris Rojas salió de la sucursal para desactivar una aplicación indicada por su asesor bancario, y, curiosamente, el golpeador de mujeres: salió segundos más tarde, detrás de ella.


¿Qué hubiera pasado si Doris Rojas se hubiera encaminado a cualquier lado de la ciudad? No se sabe, pero ella, afortunadamente, volvió a regresar con su asesor.


Al sentirse descubierto y ella regresar al interior del banco, el hombre eligió dirigirse a su camioneta, mientras ella activaba la cámara fotográfica de su celular para guardar la evidencia.


Ojalá y la Fiscalía General del Estado reactive las medidas de protección en favor de la víctima, porque es mejor prevenir, que lamentar.


Mientras tanto, Doris Rojas afirma que continuará defendiéndose hasta el último día de su vida, y hasta que la FGE la encuentre baleada, torturada o muerta dentro de su casa, o producto de algún "accidente" en un transporte público, o lo que le pudiera suceder, ¿hasta entonces la FGE va hacer algo?


También expresó: "Cuando me maten entonces sí intervendrá Jorge Luis Llaven Abarca. Pero entonces ¿para qué va a servir? Ya mis hijos se habrán quedado sin madre y mi madre sin hija".


Las palabras de la víctima derivan del miedo que las propias autoridades le tienen a Porfirio Arreola Salto o Francisco Antonio Mendoza Solorio, como a veces se presenta, pues nunca han querido detenerlo a pesar de sus agresiones y de cometer el delito en la vía pública, pudiendo realizar una detención en flagrancia, pero por la timidez y el terror que sintieron policías municipales al verlo, prefirieron dejarlo libre.


Disraeli E. Ángel Cifuentes

FSUR

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