Pobladores de Unión Progreso detienen y amarran al presidente de Bella Vista

Por fin apareció mi presidente municipal, Octavio Hugo Morales Santizo, pero le fue mal: lo detuvieron y encerraron.

Las críticas periodísticas lo obligaron a salir del tapanco de su casa, donde estaba escondidito, pero le fue mal: hasta lo amarraron. Lo tuvieron largo rato en Unión Progreso, allá en el municipio de Bella Vista, mi municipio, suplicando que lo soltaran y jurando no volver a esconderse, jurando volver a cumplir con todas y cada una de sus promesas, convertidas en clásicas mentiras. “Les juro por mi mami que mañana me voy a México a traer el recurso para pavimentar el camimo. Ahora no les voy a fallar, yo no podía venir aquí por miedo al coronavirus, de verdad, lo juro”, decía, suplicante. El Covid 19 anda por otro lado, pero bueno, la idea era salir de ahí. El dinero no está en México, es otra mentira; lo tiene guardado en un hoyo que le hizo a su colchón, que tiene en su tapanco, ahí está toda la paga. Pero bueno, la idea era salir de ahí. Ya se veía venir esto, ya se lo habíamos advertido: no salga, presidente; no salga; lo andan buscando unos campesinos que portan unos morrales de pita con unos lazos amarillos; tenga cuidado. Sobre aviso no hay engaño. Pero es que todo anda muy mal: la carretera de El Progreso a Bella Vista está en pésimas condiciones; zanjas; hoyos; derrumbes; atascaderos de autos y todo lo peor que puede tener un camino tan transitable. Es la vía a la civilización con un tramo tan incivilizado. Ya ni los trabajadores llegan al palacio municipal; los muebles se están pudriendo; las viejas computadoras con telarañas; las ratas de cuatro patas están haciendo su nido entre los archivos o viejos expedientes. En tiempos del semáforo rojo por el coronavirus fue el Comisariado Ejidal el que hizo el trabajo del municipio. Del profe Tavo ni sus luces. Y a ver si ahora regresa por la camioneta que dejó empeñada para ser liberado; a ver si regresa con la paga. Lo mejor sería que siga en su casita, arriba del tapanco, porque otros campesinos, de otros ejidos, lo siguen buscando, y llevan lazos amarillos. Cuídese, mi presidente, por vida suya.


Disraeli E. Ángel Cifuentes

FSUR

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