Profesor ABUSA psicológicamente y EXTORSIONA a alumnos de Pantelhó

CRÓNICA DE UN ABUSO PSICOLÓGICO


Antes que nada, sé que no era el alumno perfecto, pero no era para que me hicieran esto.



El problema era con el maestro de historia; hubo una vez que falté muchos días, y no me habían validado el permiso; yo había enfermado de salmonelosis.

Pasó semana y media. Pedí las tareas con algunos compañeros, pero no las obtuve todas. El día que llegué, todos los maestros, excepto el de historia, me aceptaron los trabajos.

Yo hablé con la trabajadora social y ella habló con el profe, Roberto Gómez, de la Escuela Secundaria técnica No. 91 de Pantelhó.


Con ello, me validó algunas; no todas. Después de eso, le habrían llamado la atención, no sé si eso hizo que tuviera un odio hacia mí.

No podía llegar 5 minutos tarde a su clase porque me ponía inasistencia. Eso me lo hizo más de 6 veces.


Desde entonces sabía que esas faltas me afectarían, lo cual provocó que fuera perdiendo fe en ir al COBACH.

Levanté una queja con el director y el éste me contestó: "no puedo ayudarte, ahí es el salón del profesor de historia y ahí él manda, cada maestro manda en sus salón y yo no me debo de meter".

Después de eso, lo dejé así; pero después le dijeron al profe de historia que yo me había ido a quejar y él no se quedó con las manos cruzadas.


Había veces que no me recibía mis trabajos y a los demás sí, otras que me insultaba por mi físico, otras me llegó a decir haragán, bueno para nada y muchos insultos más.

Yo fui con la trabajadora social, todo lo que me había dicho lo apuntó en una libreta. Pasó el tiempo, nunca me enteré si le dijeron algo o no. Me decían mis compañeros que se expresaba muy mal de mí.

Era verdad, porque uno de mis compañeros me envió un audio tomado, mientras él se expresó de mí. Después de llorar con coraje, tomé la decisión de cambiarme de escuela.

Sin embargo, por motivos familiares tuve que regresar a la misma escuela pasados 6 meses. Cuando llegué, el profesor Roberto Gómez volvió a despreciarme, a abusar psicológicamente de mí.


Yo, fastidiado, le conté a mi abuelito, quien está a cargo de nosotros. Él, enfurecido, acudió varias veces a la secundaria para levantar quejas sobre el maestro, pero el director nunca tomó cartas en el asunto.

Después comenzó el maestro de agricultura. A este punto, eran los dos maestros con los que yo tenía problemas; con los demás no.

Comencé a faltar, me sentía más seguro en casa. De hecho, sufrí repercusiones físicas: me han pasado varios casos donde se bajaba mi presión.


Me alejé de la escuela cuando el maestro de Historia me dijo: "POR MIS PANTALONES NO PASARÁS ESTE AÑO".

Yo me sentí mal, porque era tercer grado y no quería reprobar. Después siguió con sus insultos hacía mi físico, burlándose de que soy grande, de estatura y volumen corporal y sólo tengo 15 años.

Mi abuelo volvió a acudir a la escuela en incontables ocasiones para hablar con los maestros... y nada.


Después, me llené de valor y no me dejé con el maestro de Historia, él me había dicho que me largara de su clase por llevar un pants.

La verdad, yo no sabía que nos habían cambiado el horario y ya no nos tocaba educación física los miércoles.

Después de explicarle por qué había ido con pants, él me volvió a decir que me largara de su salón. Antes de salir le dije: "me da igual, total, ya me va reprobando tres bimestres seguidos".


Sí que hablaba en serio con no dejarme pasar en su clase. Mi abuelo iba a preguntar por mis calificaciones y casi todas las clases eran de 8 y 7, una de 6 (agricultura); en contraste, los bimestres de historia eran 5 o hasta 0.


Le dijeron a mi abuelo que si seguía así con historia no pasaría de año, era lo único que me impedía concluir. Nunca resolvieron nada, ni porque mi abuelo acudió muchas veces, resolvieron la situación, en febrero de este año fue donde decidí que ya no seguiría estudiando. Hoy sufro depresión porque quisiera seguir estudiando.



LAS EXTORSIONES Y OTRAS DENUNCIAS


El profesor de historia había extorsionado a varios alumnos antes de que se registraran estos abusos psicológicos contra mí.


Si le daban lo que pedía podían evitar que les hiciera broncas.

Una vez tuvo el descaro de pedirme un kilo de carne de res semanal.

No todos tenemos esos recursos,

Se sabe también que hace tiempo golpeó a un alumno y le rompió la nariz. De hecho, cuando lo iban a demandar hasta de rodillas se puso para pedir perdón.


¡No sé por qué los padres de aquel chico no lo demandaron!

En otra ocasión, se me olvidó llevar el examen firmado por mi tutor. Me dijo que me saliera de su clase, de nuevo, a lo cual yo respondí: no me pude impedir que tome esta clase.


Él me dijo que me salía o me sacaba, a lo cual le dije: usted me toca y yo lo demando.


Después no me volvió a dirigir la mirada y ni palabra, y tampoco me recibió ningún trabajo.

Fui a la dirección a hablar con el director y le dije que deberían hacer algo, a lo que el director me dijo: ve y dile.


Me quedó claro que en la escuela los maestros mandan y en la calle sus padres. Salí enojado y fui con los prefectos. Pedí una llamada a para mi abuelo y él, de nuevo, vino a la escuela.


Después de no resolver nada, como siempre, salí ese mismo día de la escuela para ya nunca volver.


Disraelí E. Ángel Cifuentes


FSUR


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