¿Quién es el RESPONSABLE de la espiral de VIOLENCIA en Tuxtla Gutiérrez?

Violencia sospechosa



La espiral de violencia en la capital de Chiapas, no puede ser aislada, ni minimizada con boletines de prensa, redactados para que los miembros del coro de aduladores, los reciten si esfuerzo alguno; tampoco se puede desaparecer el fenómeno, comprando “premios” a fundaciones y organismos de dudosa reputación y que al final, terminan por confirmar el fracaso del Ayuntamiento tuxtleco en la lucha contra la inseguridad.


Desde el inicio del trienio (que afortunadamente está por terminar), el tema de seguridad, fue relegado por el alcalde Carlos Morales Vázquez; delegó tan importante tarea a un niñato recién destetado de la fama de familiares políticos suyos que en el sexenio pasado, alimentaron la impunidad y la corrupción en los órganos policiacos y los entes procuradores de justicia.


Las estadísticas de delitos de alto impacto, asaltos a cuentahabientes (algunos casos con saldos de muerte), los robos a casas habitación, la violencia contra mujeres y la generalizada, aplastan irremediablemente a José Alexis Zuart Córdova, cuya principal tarea ha sido la de buscar y adquirir “premios”, gestionar “encuestas” amañadas y procurar el aplauso oficioso de los pocos que le creen.





Tanto Morales Vázquez como Zuart Córdova, han recurrido constantemente al flojo argumento de no tener los recursos suficientes para poner a un policía por ciudadano, para garantizar la seguridad de todos.


No obstante los malos resultados, ambos se empeñan en ocultar cifras y desmentir información que fluye profusamente y que devela la incompetencia de la autoridad municipal, para frenar a la delincuencia que pareciera que goza de protección oficial, si no es que de complicidad pactada y descarada o quizá, participación directa de la propia policía.


La sospecha de lo último se deriva de muchos casos de crímenes de alto impacto: los delincuentes han secuestrado a las víctimas dentro del perímetro urbano, apareciendo sus cadáveres en zonas a las que, para llegar, forzosamente, se debe pasar por retenes policiales. ¡Imposible no darse cuenta que se está cometiendo un ilícito!


Otro detalle que ha sido frecuentemente denunciado, es el abuso de la fuerza policial, que ¡por supuesto!, incluye asaltos por parte de los elementos, ya sean municipales o estatales; a menudo leemos relatos de asaltos por parte de las policías que, a veces, las víctimas ilustran con videos o fotografías, y no ocurre nada. Impunidad absoluta.


Si revisamos la larga lista de crímenes que han cimbrado a los tuxtlecos, muy pocos se han resuelto. Son contados con los dedos, los criminales que han sido detenidos. Y si hablamos de asaltos callejeros, robos a casas habitación —vaya, actos cometidos por la llamada “delincuencia común”—, ni se diga. La gente no denuncia, porque no obtendrán justicia.


Para Carlos Morales y Alexis Zuart, ya es demasiado tarde; la delincuencia los rebasó e infiltró; la ciudad vive bajo permanente zozobra, aterrorizada porque en muchos casos, los delincuentes asesinan por nada y a la menor provocación. Y no hay en la secretaría de Seguridad Pública Municipal, un cuerpo de inteligencia, investigativo, que prevenga, que esté mil pasos adelante d la criminalidad.


En esas condiciones, lo de hoy es ¡Sálvese quien pueda!


Angel Mario Ksheratto

FSUR

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