SIN Justicia en Chiapas: El abuso en contra Ana de León

30 de diciembre de 2020.


Ana Isabel de León Mendoza acusó a Ramón Celerino Solórzano Balbuena como probable responsable del delito de violencia familiar, cometido en contra de ella y de los entonces menores Larissa y Francisco Ramón Solórzano de León.



Pero no sólo eso: también lo acusa del delito de trata de personas, además de productor y distribuidor de pornografía, una de cuyas víctimas pudo haber sido su misma esposa, pues la ofrecía ante ciertos personajes de la vida política.


Lo peor es que uno de sus clientes, o con quien Ramón Celerino pretendía "vender" a su esposa, era Rutilio Escandón Cadenas, por esas fechas diputado federal y con la mira puesta en la presidencia del Poder Judicial de Chiapas.


Ante la negativa de Ana Isabel de León Mendoza a vender su cuerpo, los problemas de pareja se agudizaron.


Ante ello, De León Mendoza ha interpuesto diferentes querellas en contra de Ramón Celerino, pero a la fecha ninguno de esos expedientes penales ha prosperado.


Pero ¿por qué tanta impunidad? ¿Qué personaje lo protege? Demás está decirlo por su obviedad, pero lo dejemos claro: ese político es Rutilio Escandón Cadenas.


Ella, entonces, acudió a la Fiscalía Contra la Corrupción donde se abrió el Registro de Atención 0406-101-1301-2020, así como el procedimiento de responsabilidad administrativa en Tapachula contra el magistrado Luis Cal y Mayor, pero a la fecha no se ha movido absolutamente nada. El expediente está completamente muerto.


Y, al contar con la complicidad del entonces diputado federal, fue la víctima quien resultó demandada civilmente para exigirle 20 mil pesos de pensión alimenticia. Y ahí sí, un juez le concedió a Ramón Celerino Solórzano Balbuena el beneficio de una pensión provisional por un supuesto dolor en la espalda. La justicia en Chiapas no es ciega: tiene ojos de complicidad y por eso se aplica totalmente al revés.


La víctima de Ramón Celerino Solórzano Balbuena también ha sufrido represalias como el sacarla a ella y a sus hijos de su propia casa con lujo de violencia, utilizando gases lacrimógenos y sin orden judicial. ¿Cómo es posible todo esto? ¿Y qué pasa con el estado de derecho? Simplemente no existe.


"He padecido de todo y lo sigo padeciendo por lo que he decidido ir a plantarme en huelga de hambre frente al palacio nacional por todo lo que me está haciendo su "sobrino político" y denunciar que padece de la enfermedad de poder, corrupción, tráfico de influencia, nepotismo y abuso de autoridad", concluyó.


Disraelí E. Ángel Cifuentes.

EnfoqueF.

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