UNAM destituirá profesores ACOSADORES: un TRIUNFO para las colectividades feministas

Eduardo Angel Cruz


Luego de varios meses de protestas, suspendidas en buena parte debido a la contingencia sanitaria por COVID-19, las autoridades universitarias de la máxima casa de estudios de México han dado un importante paso adelante para erradicar la violencia de género.



El día de ayer, en sesión extraordinaria, el Consejo Universitario de la UNAM aprobó adicionar la fracción III al artículo 98 del Estatuto General, relacionado con las sanciones a aplicarse para los casos de violencia de género.


La fracción señala lo siguiente:


“Para los casos de violencia de género las sanciones indicadas serán aplicadas de conformidad con los principios de taxatividad y proporcionalidad en los términos establecidos por la normatividad y los Lineamientos correspondientes”.

¿Dónde se encuentran estos "lineamientos"? De acuerdo con el Estatuto General, en el Artículo 98. Aquí se indica las sanciones que podrán imponerse en los casos que no tengan expresamente señalada una pena, como los casos de violencia de género.


La fracción I de este artículo señala que para el caso del personal académico estas sanciones son: el extrañamiento escrito, la suspensión y la destitución.


La fracción II referente a los alumnos establece la amonestación, negación de créditos o cancelación de los concedidos respecto al pago de cuotas; suspensión o separación de cargos o empleos que desempeñen; suspensión hasta por un año en sus derechos escolares y expulsión definitiva de la facultad o escuela.


La modificación entrará en vigor al día siguiente de su publicación en Gaceta UNAM y se suma a otras reformas que se han planteado al Consejo Universitario.


ANTECEDENTES


Luego de que el movimiento #MeToo en Estados Unidos iluminara los numerosos casos de violencia de género, acoso e intimidación sexual presente en Hollywood, una ola de denuncias surgieron en otros ámbitos en contra de estas prácticas deleznables y, durante mucho tiempo, toleradas tácitamente.


En México, uno de los espacios de poder que mayor registro de casos de violencia de género genera es la Universidad. Es desafortunadamente común que profesores establezcan relaciones de poder con sus alumnas y se valgan de ellos para forzar a estas últimas a tener relaciones sexuales con ellos.


El ITAM fue uno de los más sonados casos en donde diversos colectivos feministas compuestos por alumnas y profesoras comenzaron a alzar la voz para denunciar esta práctica generalizada en las universidades públicas y privadas de la nación.

Derivado de ello, diversas universidades se vieron forzadas a reexaminar su forma de investigación y sanción de violencia de género, entre ellas, la UNAM.




ACOSO EN LA UNAM


Diversos colectivos feministas en la UNAM comenzaron a protestar la falta de atención a las víctimas de acoso sexual en la universidad. A través de demostraciones públicas de agresores, los famosos "tendederos", alumnas y profesoras que habían vivido violencia de género pudieron denunciar a sus agresores, quienes en muchas ocasiones eran profesores o autoridades universitarias de muy alto rango.


Las demostraciones públicas no cesaron. Los colectivos se quejaban de que, a lo más, las sanciones en las que podían incurrir los profesores y autoridades de la UNAM acusados de hostigamiento sexual era una sanción verbal; algo que, en realidad, no podía detener la conducta predatoria.

Las protestas escalaron. Diversas facultades se fueron a paro de actividades en tanto no fueran implementadas medidas adecuadas de protección de víctimas y de destitución y castigo de profesores y alumnos acosadores. Durante meses, la UNAM implementó diversas medidas, ninguna de las cuales incluía la posibilidad de destituir a un profesor con definitividad a causa de incurrir en violencia de género.



EL PROCESO


Compañeras y amigas mías de la UNAM me han expresado su frustración con el fallido método que tenía la universidad para sancionar a profesores acosadores.

"El problema", me decían, "es que cuando un profesor es definitivo y titular no es tan fácil removerlo; es costoso, es difícil y por ello no se suele hacer".

Profesores acusados eran "sancionados" con descansos y años sabáticos con goce íntegro de sueldo, a lo que llamaban "castigo". Pero al poco tiempo, volvían a las aulas, como si nada hubiera pasado, en ocasiones, incluso, dándole clases a las mismas alumnas que lo habían denunciado.


La revictimización era parte misma del protocolo de género. Se requería un cambio mayúsculo, no solo a nivel facultad, sino a nivel universidad.




EL CAMBIO DE ESTATUTO


Esta medida tiene la posibilidad de cambiarlo todo. Ahora, los profesores y alumnos que incurran en hostigamiento sexual u otras formas de violencia de género podrán ser sancionados hasta las últimas consecuencias: destitución y expulsión.


Pero que no les vendan cuentos chinos: este triunfo es de los colectivos feministas y de sus protestas, no de las autoridades de la UNAM.

Durante años, toleraron los abusos por parte de sus autoridades y personal académico de alto rango. Durante años fallaron en proteger a sus alumnas. Solo hasta que ellas alzaron la voz, hasta que no quitaron el dedo del renglón, pudo haber cambios significativo. El triunfo es de ellas, no de la UNAM.




AÚN NO CANTEN VICTORIA


Las autoridades han dado un paso significativo, pero no definitivo para erradicar la violencia de género en la máxima casa de estudios. Aún es necesario establecer métodos de acompañamiento y de fomento a la denuncia.

Porque lo cierto es que, aún con esta medida, muy pocos son los casos que se denuncian.

La mayoría se queda en el murmullo, en el "me contaron que". Las valientes que salen a denunciar su caso y las solidarias compañeras que les dan cobijo aún seguirán siendo valientes y solidarias en tanto no exista una mejora significativa en el sistema de apoyo de violencia de género.



El camino es largo y difícil, pero no imposible. Ya demostraron que el cambio solo requiere disposición.


Fsur

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