Urzúa: La estrategia económica de AMLO, un “licuado” neoliberal

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- A 15 meses de su renuncia a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el gobierno de la Cuarta Transformación, Carlos Urzúa reconoce en el presidente Andrés Manuel López Obrador una genuina preocupación por la pobreza y la desigualdad en México. No obstante –dice–, el mandatario no abandona el clientelismo, además de tener una visión “setentera” del petróleo como motor de la economía.



El economista egresado del Colegio de México (Colmex) advierte, en entrevista realizada mediante un cuestionario que respondió por escrito, que López Obrador es el único que decide acerca de las políticas económicas de peso con un modelo económico difícil de definir.


El 9 de julio de 2019 Urzúa presentó su renuncia a través de una inusual carta en medio de una lucha por la toma de decisiones sobre las adquisiciones y la contratación de servicios que, en ese momento, encabezaba la entonces oficial mayor de la SHCP, Raquel Buenrostro, hoy jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT).


En otra entrevista con Proceso (número 2228), días después de renunciar a su cargo, Urzúa aseguró que fueron los desencuentros con Alfonso Romo “el principal conflicto de interés” en la Presidencia de la República, así como la confrontación con Manuel Barlett por su intención de cancelar contratos de distribución de gas para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), los que marcaron sus desencuentros con el gobierno. Con López Obrador, dijo en esa entrevista en julio de 2019, el principal desacuerdo fue la necesidad de una reforma fiscal que permitiera reducir la desigualdad en el país.


En su carta al mandatario, Urzúa aseguró que se habían tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento. Y agregó: “Estoy convencido de que toda política pública debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que esa pueda tener y libre de todo extremismo, sea éste de derecha o de izquierda¨.


A Urzúa se le pide un diagnóstico sobre la situación actual de la economía y acepta responder, por escrito, un largo cuestionario. Regresa una y otra vez al análisis de la personalidad del presidente, que estaría determinando, desde su perspectiva, las decisiones sobre la política económica.


Señala, por ejemplo, que la negativa a endeudarse para apoyar el empleo ante la quiebra de empresas es resultado de una convicción ideológica equivocada, así como del propósito de no afectar su imagen pública.


Pero, precisamente ante las decisiones conservadoras para no incurrir en un mayor endeudamiento, el exsecretario de Hacienda reconoce que hoy las finanzas públicas no se encuentran amenazadas por un incremento de la deuda respecto del PIB. Hasta ahora se prevé que, cuando la mayoría de los gobiernos del mundo ha aceptado como inevitable endeudarse para apoyar a su sector productivo, México en 2021 no enfrentará alarmas por sus pasivos externos.


Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2294 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 18 de octubre de 2020.

8 vistas
WhatsAppFsur.jpg
SpotifyEnfoqueF.jpg
EnfoqueFCaratula.png
13131411_262657974083580_425907592476731

©2020 por El Fronterizo del Sur