Cómo nació

El Fronterizo del Sur

La historia de cómo me convertí en periodista

Cuando trabajaba de maestro con niños de Grupos Integrados, una estrategia de trabajo era elaborar, semanalmente, el periódico mural de mi grupo. Yo aprovechaba y ahí publicaba mis propios escritos, generalmente críticas antigobiernistas. Mis alumnos escribían algo de su proyecto y, aunque no escribieran convencionalmente (en lugar de escuela ponían e-u-la, por ejemplo), sus escritos se subían al periódico mural, pero el mío también.

Estaba haciendo mis pininos.
Cuando, allá por los 80s, el doctor Valdemar Rojas López publicaba el periódico La Nueva Estrella de Oriente, aprovechaba el correo postal para enviarle mis escritos. El también ex candidato opositor a la presidencia municipal tuxtleca los publicaba letra por letra, aunque yo tenía miedo y lo hacía con pseudónimo. Yo sólo le enviaba críticas antigobiernistas.
Cuando en la Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad "Marcos E. Becerra", de Tuxtla Gutiérrez, se decidió crear una revista, llamada ECO, que sólo duró unas cuantas ediciones, yo aproveché para continuar ejerciendo la crítica. Seguía haciendo mis pininos.
Cuando leía algunas noticias que me enfurecían, sea en La Jornada o la revista Proceso, yo aprovechaba el famoso "correo ilustrado" o "palabra del lector", para enviar mis opiniones antigobiernistas, y me ponía feliz que esos medios informativos las publicaran.

Seguía haciendo mis pininos.

Era una sensación increíble ver mi nombre (ya iba perdiendo el miedo) y leerme a mí mismo en tan prestigiadas publicaciones nacionales.

Cuando llegué a Comitán de Domínguez y conocí las instalaciones del periódico El Mundo, me ofrecí a trabajar gratis en la empresa, comenzando a las 8 de la noche hasta las tres de la madrugada; al quedar terminada la edición impresa, por entonces usándose el linotipo. Guardaba cada ejemplar que llevara alguno de mis artículos, porque yo sólo era ayudante del impresor, un señor de nombre Higinio.
Cuando Lupita Alfonso Albores le llevó mi primer artículo a su amigo Marco Tulio Guillén Barrios, quien después se hizo mi amigo, y luego lo vi publicado en La Voz del Sureste, Página Comitán (era contra uno de los hijos de Absalón Castellanos Domínguez), igualmente me puse a dar de brincos de tanta dicha. Fue el primero de muchos artículos periodísticos publicados en ese medio estatal, compartiendo páginas con Armando Cortés Rueda y Juan Carlos Cal y Mayor Franco.
No sé cuántos años estuve escribe y escribe, publique y publique, sin cobrar un solo quinto sino antes al contrario: gastando dinero para ver publicado mi pensamiento en algún medio, pero la adicción es eso y ni modo: no me la puedo quitar.
Yo no tenía ni la mínima idea de cómo un periodista podía cobrar por su trabajo ni pensaba en eso, porque tenía de qué vivir, pero mi odio al PRIGOBIERNO me llevaba a continuar.
Por esas fechas leí un artículo del distinguido intelectual, Armando Cortés Rueda, y me puse a criticar su análisis, sólo para que al día siguiente el político priísta respondiera descuartizado hasta hacer mierda mi crítica a su análisis. Increíble: no sabía que alguien estuviera leyendo con atención mis publicaciones, hasta que leí al brillante politólogo.
Por si fuera poco, el entonces diputado local panista, Juan Carlos Cal y Mayor Franco, se puso de mi lado para defender mi crítica al análisis de mi ahora amigo Cortés Rueda, y comenzó un intercambio epistolar entre ellos, y luego entre los tres.
Por mucho que Cortés Rueda haya despedazado mi crítica a su análisis, yo sólo sentí felicidad, me sentí realizado que mi nombre apareciera en su análisis y en los de Cal y Mayor Franco. Eran verdaderos orgasmos para mí.
Seguramente ahí se hizo un poco notoria mi presencia como articulista antipriísta, y cuando por fin perdió el PRI la presidencia de la república, seguimos con la campaña a la gubernatura de Chiapas.
En ese tenor llegó la candidatura de Pablo Salazar Mendiguchía a gobernador; el candidato del PRI era Sammy David David y mi pluma, por mi antipriísmo, me llevó a escribir en su contra y también contra el entonces gobernador, Roberto Albores Guillén.
El columnista Sergio Melgar era el vocero de PSM y fue quien me hizo la primera invitación a una rueda de prensa, nada más y nada menos que con el candidato a gobernador opositor en frente. Esa vez viajé en camión y olvidé en el restaurante una sudadera que llevaba para el frío de la ida.
Cuando PSM ganó la gubernatura, mi ahora amigo, Sergio Melgar Recinos, me invitó a colaborar como corresponsal de Comunicación Social del Gobierno de "Uno con Todos" y fue ahí donde aprendí el oficio de reportero. Me vi obligado a redactar boletines de prensa, pero también tarjetas informativas con formato de "notas", aunque, del mismo modo, me ordenaban realizar reportajes periodísticos de temas especiales, como, por ejemplo, espacios ecoturísticos de la región.
Fue hasta ahí cuando comencé a ver los primeros frutos de mi actividad periodística, porque tenía un salario quincenal.
Ahora aquí estoy, en El Fronterizo del Sur, escribiendo artículos "madreadores" porque es lo que más se me da.
Hoy confieso que mi ideal de morir es a balazos, pero de muchos balazos, y quisiera que fuera por mi actividad periodística.
No quiero morir de enfermedad natural ni por accidente de tránsito, mucho menos cayendo de mi bicicleta, sino por escribir en contra de la corrupción gubernamental. Significa que no tengo el mínimo miedo y, por lo tanto, les voy a seguir atizando libremente.


Disraeli Angel Cifuentes

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